Nuestra gratitud a la escritora colombiana Bella Clara Ventura por un poema inédito que nos envía, lúdico y precioso como ella. Así dice su carta:
Hoy amanecí con un poema … Mis divinos:
Se me dio por ser juguete y tener voz propia… comparto mi nueva creación y espero comentarios pues mis “lo…curas” deben tener eco. Con amor. Bella
JUGUETE
De cuerda o de pila
juguete de la vida soy.
Muñeca cuando me embadurno
el rostro de colores.
Al capricho canto y bailo.
Me transformo en auto de carreras
al andar a velocidad.
De repente se me antoja ser robot.
Actuar sin pensar.
Para no reiventarme como la poesía
que lo hace a cada instante
en juegos de palabras y metáforas.
En animal de peluche me mimetizo
bajo caricias que reparto al tacto.
Con pelo fino en amor me enconcho.
Como trompo danzo el espacio.
¡Ah! y cuando me da por actuar,
en títere tiemplo acciones.
Posturas, huéspedes de una sinfonía del yo.
De repente en tren me acomodo
con un sonido perforador de atmósferas.
Viajo desde la exuberancia del paisaje
al confín de mis mudanzas.
Con la fuerza de una locomotora
como se me conoce en altos fondos
de las rutas del misterio.
Ruedo como balón.
Me permito la libertad del campo abierto.
Y por último y sin meditarlo dos veces
soy ficha de ajedrez.
Me pongo frente al rey.
En jaque mate reina me corono.
¿Quién dijo que el juguete
no tenga sus momentos contados?
Con la infancia se asocia
al atreverse a darle rueda suelta a la juventud.
Ya en canas de lúdicas remembranzas nutre las horas.
Juguetes y alegría fueron de otros días
traídos a la memoria
para seguir retozando
con la diversión del dado de la sabiduría,
entrelazado con el tambor de hojalata
y el soldado de plomo
que de batallas
sólo recuerda su nombre.
sólo recuerda el nombre
Un abrazo y nuestras sentidas condolencias al Escritor Jorge Gómez Jiménez, por la pérdida de su querida hija Gabriela en un accidente de tránsito. Jorge, no hay palabras para comunicarte nuestro pesar, sabes que te apreciamos mucho. Cuenta siempre con nuestra amistad.
Junta Directiva y Consejo Consultivo
Círculo de Escritores de Venezuela
* A los que deseen leer lo que escribió Jorge como despedida a su hija, pueden abrir:
http://jorgeletralia.blogsome.com
Jorge Gómez ha sido un gran compañero del Círculo de Escritores de Venezuela, y ha colaborado mucho con nosotros, sobre todo en el diseño de esta Revista.
Darío Lancini nació en Caracas en 1932. Fue uno de los fundadores del Grupo literario Tabla Redonda. Viajero impenitente, ha publicado en diversas revistas internacionales. Parte de su obra ha sido publicada por Monte Ávila Editores Latinoamericana, Colección Altazor, con el título Oír a Darío. Una selección de sus poemas fue recogida en la Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela, Caracas 2005.
Dos poemas de Darío Lancini:
Adán
¿Yo soy yo?… Dudo.
Dios:
Ah, el ateo paranoico
me emocionará, poeta.
¿Le has oído? Dudó y
yo soy nada
& & &
Naves
Son dioses ilusos.
Se van.
¡A babor! ¡A remar!
Al oír a Dante
Lao-Tsé revela el alba.
Homero es ídolo.
Solázalo, Sol.
Odisea remó.
Háblale al Everest
O al Etna, Darío.
La ramera robaba naves.
S.O.S.
Ulises, oídnos. Se van.
Sobre Darío Lancini transcribimos un fragmento del escrito que le dedica su amigo el historiador Manuel Caballero:
“Darío Lancini, uno de los escritores más desconcertantes del idioma. Nos conocimos en la Cárcel Modelo, en 1952. Jesús Sanoja Hernández, Rafael Cadenas y yo pagábamos el precio del combate de la Universidad contra la tiranía. Los tres hermanos Lancini estaban allí bajo la acusación clásica de intento de magnicidio. En verdad, estaban por casualidad en una casa en Plan de Manzano que era un refugio de conspiradores y al allanarla, descubrieron algunas armas y bombas de fabricación casera. Los Lancini nada tenían que ver en el asunto, pero por supuesto, la policía no les creyó; así, mientras nosotros éramos echados del país, a ellos se les envió a Guasina.
(…)
“El pintor Darío Lancini. Darío acompañaba y protegía a su hermano, pero su pasión, si bien igual de intensa, era menos peligrosa. En aquel entonces, Darío era pintor. Cuando salí de prisión, llevaba en mi maleta dos dibujos suyos: uno era un impresionante apunte sobre la salida de los presos de la Cárcel Modelo hacia Guasina, que hicimos circular entonces en Europa y América pero cuyo original desapareció en esos trajines; y un retrato mío hecho a lápiz que conservo desde hace 58 años como un preciado tesoro. Después de la caída de la dictadura, Darío continuó pintando, abandonando el realismo fotográfico, cayendo bajo la influencia entonces muy poderosa de Bacon. Cuando fundamos Tabla Redonda, a Darío lo agrupábamos entre los pintores. Pero un día, Sanoja le pidió un texto para la revista, sobre el viaje de Yuri Gagarin al espacio exterior. Todos quedamos deslumbrados por la luminosidad y la maestría de aquella pequeña nota. Allí se nos reveló lo que Darío era por encima de todo: un verdadero maestro del idioma.”
“Oiradarío. No sabemos en cuál momento dejó Darío la pintura por la escritura. Ni cuál hubiera sido su destino de no haberlo hecho. Como sea, de pronto nos sorprendió con su Oír a Darío, un hecho único en la historia del idioma. Entre los muchos atributos que hacen su singularidad está la posibilidad de medir con objetividad cuánto en verdad tiene de singular. Tal vez suene al lector un insoportable egocentrismo del autor proponer, en el título mismo del libro, que se le escuche. Escuchar, en este caso, no es necesariamente una especie de sinónimo de leer, sino que quiere decir eso, que se le oiga. Porque, adelantándose en mucho a lo planteado por García Márquez en Zacatecas, Darío Lancini no prescinde de la ortografía, sino que la pone a su servicio, para darnos este libro cuya singularidad se puede comprender al decir que se trata de un libro único no sólo en la bibliografía venezolana, sino en la lengua castellana. Es una colección de poemas de una altísima calidad; pero a la vez, es un libro de palíndromos. Si se lee al derecho, se estará gozando de un hermoso texto poético; si se lee al revés, también (…)”
Un fuerte abrazo, Darío, cualquier día volveremos a encontrarnos.
Carmen Cristina Wolf
Admiración y respeto nos inspira la historiadora e investigadora venezolana Nora Bustamante, quien ha escrito una obra impoetante para comprender etapas de la historia de Venezuela, como por ejemplo, su libro Isaías Medina Angarita, Aspectos Históricos de su Gobierno.
Hace más de 30 años, Nora Bustamante creó el Grupo de estudio Visión, constituido por amantes de la literatura que analizan semanalmente la narrativa, poesía y ensayística venezolana y de otras latitudes, e invitan a personalidades del mundo de las letras. El próximo título a analizar se trata de Cuentos de pareja y otros relatos, del autor venezolano Heberto Gamero Contín, quien fue ganador del Premio de Cuentos de El Nacional en el 2008.
A continuación, transcribimos el escrito de Alberto Baumeister sobre la incorporación de Nora Bustamante a la Academia de la Historia:
Un justo reconocimiento a nuestras grandes mujeres
Alberto Baumeister Toledo
“De tantas y muchas cosas se habla en nuestro país, sobre todo de política bobalicona, o de fatuidades sociales, a veces hasta de cosas sin sentido, que en la mayoría de ocasiones pasan desapercibidos ciertos acontecimientos que sí deberían tener especial significado y reconocimiento por parte de nuestros conciudadanos, que ni se publicitan ni se les da la relevancia que merecen, de tal manera que pasan casi de contrabando entre las noticias habituales que trascienden al público.
Por ello me propongo en esta columna de hoy destacar la celebración de uno muy especial, justo y sublime, poco corriente no sólo en Venezuela, sino en el entorno mundial, ello no obstante que podría pensarse he debido dedicarla al examen de otros muchos acontecimientos de toda índole ocurridos en estos pasados días en quehaceres, actos y rebullicios políticos, sociales, diplomáticos, e inclusive internacionales, pero los mismos en el actual estado de cosas, que todos los días empeoran, si son casi rutinas en nuestro entorno.
En efecto el pasado 21 de junio en el Palacio de las Academias de la ciudad Capital se realizó con todas las formalidades de rigor la incorporación a nuestra Academia de la Historia, de una muy ilustrada y culta dama, la doctora Nora Bustamante Luciani, médico, docente, investigadora e historiadora, escritora, quien además ha sido siempre una gran venezolana, luchadora por las buenas causas y con un verbo y pluma fenomenales, de estilo seco y poco rimbombante pero con mucho tino en sus opiniones y quien así, con toda justicia y merecimiento, entra a formar equipo con las otras dos únicas mujeres que integran la citada corporación académica a esta fecha.
Comenzó la oradora por destacar que con su designación, para tan honroso cargo, llenaba dos preciadas aspiraciones, una la de ocupar como mujer un puesto en la misma Academia en que años antes hubo de estar por igual, en vez primera, otra venezolana, ilustre historiadora, portentosa y humilde madre de un lote fuera de serie de venezolanos de prosapia y lustre ( los hermanos Pérez Luciani) y en segundo término, porque se le concedía la oportunidad, para con ello de alguna manera, honrar precisamente la memoria de esa gran mujer que fue doña Lucila Luciani de Pérez Díaz, su tía, y a quien lamentablemente, como suelen ocurrir esas cosas en Venezuela, ni siquiera se la recuerda con la importancia que significó su tránsito por este mundo, y en especial su importante y destacada obra historiográfica de algunos de nuestros grandes héroes patrios.
Como podemos imaginarlo, el discurso en cuestión fue dedicado en gran parte a recordar a quien fuera su tía, Doña Lucila Luciani de Pérez Díaz, destacando en especial el mérito que comportó entonces ese especial reconocimiento a tan ilustre matrona, pues en aquella época era poco frecuente reconocer méritos de ese tipo ( para no decir de casi ninguno)a las representantes del sexo débil.
Admito que a pesar de esos gratos recuerdos que me produjo la invocación de los mas resaltantes momentos de la vida de la homenajeada, me quedé en parte frustrado, pues a mi modo de ver, mi reseñada oradora dejó de destacar con la importancia que ello ameritaba, el hermoso, dulce y a la vez severo discurso que pronunciara Doña Lucila al incorporarse a la Academia , por el inicio de los años 40 y por cierto también en un mes de junio.
Ese hermoso gran discurso estuvo dirigido a examinar lo que ella llamó “Algunos conceptos sobre el feminismo” y con una perspicacia y sutilidad notable, destacaba desde entonces, los tristes malentendidos que engendra la inadecuada comprensión de esa siempre inveterada confusión que pretende considerar triunfo del feminismo, la posible equiparación absoluta entre lo femenino con lo masculino, lo que ya calificaba Doña Lucila como “…. una calamitosa revolución social, en la que su propulsora, la mujer, arriesga mucho para ganar muy poco….”.
Remataba sus espléndidas y siempre presentes ideas sobre el tema, en otro bien logrado párrafo de su discurso, destacando que : “ el feminismo aceptable y bien entendido es en realidad el que implica un progreso en todo sentido ….. intelectual y moral, del cerebro y del corazón, de la inteligencia y del buen juicio….”.
Respecto a la “ igualdad”, a la que tanto se acude como garantía de la equiparación entre hombres y mujeres, que se dice dimanar a su vez de la “ emancipación femenina”, señalaba en otro párrafo “…. la única asequible, como dijo una notable pedagoga, es la igualdad en la diferencia, y la única apetecible, es la igualdad frente al deber y a las responsabilidades de la vida…”.
Culminaba esos conceptos sobre la igualdad entre los dos sexos, bellamente, con este pensamiento: “….. Ser no la esclava, ni tampoco la rival….. sino la colaboradora , la compañera, el otro “yo” ( sic. del hombre) como Dios lo quiso, cuando dijo que < no era bueno que el hombre estuviera solo> ”.
Felicito públicamente a la Dra. Bustamante Luciani, no solo por su maravilloso y cálido discurso y el tema del mismo, tan oportuno y preciso en estos momentos, sino por su bien ganado puesto en la Academia, y al alabar su triunfo, por igual lo hago para destacar el de todas esas otras grandes, fabulosas, increíbles miles de mujeres venezolanas que de una u otra manera comparten tareas con nuestros hombres, dentro de los parámetros de esas bellas y sabias palabras de Doña Lucila.
Aún cuando no lo parezca, todavía es mucha y muy grande la diferencia que se pretende establecer entre hombres y mujeres, no solo en Venezuela, sino en el mundo entero. Resulta fútil pretender hacer desaparecer esos traumas aún vigentes, con declaraciones vacías y palabras fatuas, como las de nuestras dos actuales Constituciones, subrayando, por mera demagogia, cada vez que se lo puede en forma inelegante e impertinente, entre ciudadano y ciudadana, fiscal y fiscala, defensor y defensora, etc. mientras en los trabajos, reparto de responsabilidades y destinos, se sigue dando preferencia “al macho”.
Ya es hora de que en efecto se reconozca y logre, sin ambages de ninguna especie, esa ideal igualdad entre los sexos, no en posición de identidad absoluta, sino en la de desprendimiento para el reconocimiento de logros en idéntica forma que a los de los varones, pues como destacaba otrora la gran académica, “ Efectivamente, creados el uno para la otra, y uno y otra para Dios, su misión recíproca consiste en completarse: no pueden ni deben colidir en sus aspiraciones y muchísimo menos en sus ambiciones.”
Estoy seguro es esa también la Opinión de mis conciudadanos.”
Carmen Cristina Wolf
Una asociación civil sin fines de lucro creada con la misión de reunir a los escritores para conocer, estudiar, investigar, promover y divulgar sus obras, ideas y proyectos; propiciar la investigación y creación de una base de datos de los autores y libros publicados; promover la incorporación de escritores de otros países y en líneas generales, proyectar la literatura venezolana e hispanoamericana.