Magaly Salazar Sanabria
La novela latinoamericana se ha destacado en el mundo entero por su excelente narrativa y sus propuestas ficcionales. Estas características han hecho de ella un cultivo propicio para la imagen del cine. No sólo el boom latinoamericano ha estimulado la producción cinematográfica. En América, personaje como la Doña Bárbara, novela del mismo nombre de Rómulo Gallegos, se afianzó en el mundo de la cinematografía.
Doña Bárbara, novela tan importante de nuestra literatura traspasa las fronteras de un libro para apoderarse de la imagen visual. Se trata de proyectarla al lenguaje del cine para que sea más conocida su belleza artística y su trascendencia- También, se propone distinguir los canales de información de un film: (el habla, texto escrito o guión, banda sonora, imagen visual, efectos sonoros o especiales).interpretar el mensaje de la película y su importancia, reconocer el guión, y la imagen , el punto de vista del crítico y del narrador, el montaje, la fotografía, el encuadre de la película.
En la película observaremos:1)En qué corriente cinematográfica latinoamericana se inserta la obra.2)Estructura de las películas y su funcionamiento:-Coherencia y organización -Ordenación de las secuencia 3) Los canales de información: Texto escrito, el habla, la imagen visual, banda sonora, efectos sonoros4) La puesta en escena del guión 5) La importancia de la imagen como elemento de sugerencia 6)Punto de vista del narrador y del crítico. 7) Qué dice el Director (Elementos estudiados en una investigación más prolija)
Doña Bárbara (1943):
Director Fernando de Fuentes Reparto Principal: Guión: Rómulo Gallegos y Fernando de Fuentes, Co-director: Miguel Delgado, Música: Francisco Domínguez, Fotografía: Alex Phillips. Reparto Principal: María Félix: Doña Bárbara, Julián Soler: Santos Luzardo, María Elena Marqués: Marisela, Andrés Soler: Lorenzo Barquero, Agustín Isunza: Juan Primito.
Doña Bárbara fue la revelación de un gran escritor: don Rómulo Gallegos y también la entrada magistral de Venezuela en el escenario mundial y continental. Gracias a esta obra, se hizo acreedora de un mayor prestigio literario e intelectual.
Esta novela originó, en 1943, la película de su mismo nombre. Dirigida por Fernando de Fuentes e interpretada, en el papel estelar, por la mítica María Félix. Cuenta la película que Santos Luzardo, un hombre de la ciudad, regresa al llano a recuperar sus tierras. Se tropieza con la fuerza dominadora de Doña Bárbara y la de un Juez corrupto que no le importa la justicia. El Hato de Santos es Altamira y él quiere vender su propiedad pero dos fuerzas antagónicas se oponen: su sed de justicia y la barbarie y la arbitrariedad de la Doña. En todo este entorno vive Marisela, la hija abandonada de Doña Bárbara. La Doña es la devoradora de hombres, se enamora de ellos y después los destruye y Santos Luzardo no es la excepción, pero esa batalla la pierde la “dañera” porque Santos se enamora de Marisela y se casan. Al final de sus tropelías y cuando se ve perdida, la hija de los ríos se pierde en el tremedal, entre fantasmas ,sombras y espantos de la sabana.
El viaje en el bongo de Santos Luzardo, el recuerdo de Asdrúbal, un hombre a quien la Doña amó, el espectro de la Barquereña, la tierra maldita, los acontecimientos insólitos de la aplicación de la ley, las tolvaneras, los amansadores, las supersticiones, son cuadros interesantes de los referentes geográficos y humanos de la película.
Es importante resaltar el medio físico y humano. El llano venezolano, sus paisajes y lugares, ancho, de inmensidad bravía,“praderas sin límites, hondos, mudos y solitarios ríos.” Por supuesto, que la película no puede detallar la inmensidad de árboles, pájaros y animales que describe la novela pero trata de amoldarse a los ritmos de la obra escrita. La fotografía y la imagen como metáfora de la realidad física y espiritual están muy presentes en el film. Los personajes principales se definen muy bien, pues fueron escogidos los mejores actores del cine mexicano. Doña Bárbara, Santos Luzardo, Pajarote, el Brujeador, Juan Primito, Mister Dánger, Lorenzo Barquero, entre otros peronajes, han sido bien tratados. Los habitantes del llano, francos, rudos, crédulos, desconfiados y supersticiosos, sobrios, maliciosos, trabajadores e indómitos, recelosos y leales, “humildes a pie y soberbios a caballo”, son trasladados al cine con cierta fidelidad.
Al definir categorías y pautas de observación y valoración de un relato literario, se producen vacíos y ausencias inevitables, sobre todo al trasladar de una novela de la densidad de Doña Bárbara, que se explican porque en este tipo de trabajo se pretende poner punto final a un tema. Sería inútil y presuntuoso querer llevar la inmensidad de la obra literaria al lenguaje fílmico. La aspiración es hacer un análisis pertinente y viable en un área que se caracteriza por ser interdisciplinario.
La película posee muchos cuadros, retratos, sugerencias, es un mundo físico y un mundo psicológico, es folklore y es símbolo; es una historia social y política, es una propuesta de reivindicación y superación. Es también crítica de un presente triste y lleno de porvenir. La película guarda un mensaje profundamente humano: la confianza en el progreso, en un futuro mejor, en la redención, en el triunfo de la civilización sobre la barbarie. Pero como toda película que proviene de una obra literaria resulta difícil, en ciertos casos, llevar a cabo una adaptación convincente a los ojos de los espectadores y que no traicione las bondades de la literatura en la opinión de los lectores. Así que el film Doña Bárbara no puede asumir la novela como tal, es otra cosa.
BIBLIOGRAFÍA
Cabrera, G. (1997) Cine o sardina. Madrid: Alfaguara
Casetti, F y Di Chío, F (1996). Cómo analizar un film.Barcelona: Paidós
Feldman, S.(1994) La realización cinematografica. Barcelona: Gedisa.
Geduld, H. (1997). Los escritores frente al cine. Madrid: Fundamentos
Martín, M. (1996).El lenguaje del cine .Barcelona: Gedisa
Schbckers, S. (1995) De la novela al cine. Análisis narratológico-comparativo. En: Revista
Iberoamericana Lateinamerika Spain. No 60. pags. 20-47
Traemos a colación un asunto que nos parece de suma importancia, planteado en esta editorial de Analítica Premium, sobre un tema que nos concierne a todos, un mal que arrastramos en Venezuela: “Una de las facetas más negativas que tenemos es la creencia generalizada de que las leyes están allí para que las cumplan otros; eso es la característica principal de la mal llamada viveza criolla”.
Fuente: www.analitica.com. Gracias por permitirnos publicarla
PASAR LA PÁGINA
Venezuela necesita personas que crean en la reconciliación, pero eso si, con una disposición cierta a vencer los males que caracterizan la vida en nuestra sociedad
No va a ser fácil pasar la página después de tantos desaguisados. Nunca en la breve historia de nuestro país habíamos alcanzado el grado de polarización que hoy existe, y lo más grave es que la raíz del odio se expande como un tumor maligno en nuestra sociedad.
Venezuela necesita personas que crean en la reconciliación, pero eso si, con una disposición cierta a vencer los males que caracterizan la vida en nuestra sociedad. Estos no son solo el producto exacerbado de estos últimos doce años sino que vienen desde mucho más atrás en nuestra historia republicana.
Una de las facetas más negativas que tenemos es la creencia generalizada de que las leyes están allí para que las cumplan otros; eso es la característica principal de la mal llamada viveza criolla. Por eso, sin importar el color político que nos defina, nos coleamos en el tráfico, en las filas que se forman en los bancos y si somos motorizados no tenemos porque respetar otra norma que la de llegar primero.
Una de las primeras lecciones que tendremos que aprender, si de verdad deseamos vivir en un mejor país, es acatar las normas esenciales para vivir en sociedad. No sirve molestarse cuando alguien abusa de su poder y viola las normas si no pensamos con honestidad, si en otras ocasiones y quizás a diferente escala no hemos hecho lo mismo.
La siembra de valores debe ser tarea de todos, en la casa, en la escuela y en la vida. Sin moral y cívica no hay sociedad que funcione y necesariamente para poner el orden que no hemos sabido crear tendremos que someternos a las veleidades del caudillo de turno que impondrá el orden que más le convenga y le favorezca.
La solución a la crisis existencial de nuestra nación no está en un nuevo Mesías sino en la toma de conciencia de que los cambios nos corresponden hacerlos todos en nuestra cotidianidad.
La solución.
Hasta el 30 de septiembre
El Instituto Autónomo Centro Nacional del Libro, con el fin de mantener informados a nuestros escritores y escritoras y promover su participación en concursos y certámenes literarios nacionales e internacionales, invita a los interesados a participar en el VIII PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA CIUDAD DE GRANADA FEDERICO GARCÍA LORCA. Este galardón tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica. El Premio, que se concede todos los años sin posibilidad de declararlo desierto, consiste en: Diploma acreditativo, obra gráfica conmemorativa, 50.000 euros, Jornadas Académicas de estudio de la obra del/a galardonado/a, con la presencia del mismo, Acto literario, con la participación del/a poeta galardonado/a en la última edición del Premio, edición de una antología poética del premiado/a. A continuación suministramos las bases y los respectivos contactos:
BASES DE LA CONVOCATORIA
Primera.- Este galardón tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica.
Segunda.- El Premio, que se concede todos los años sin posibilidad de declararlo desierto, consiste en:
* Diploma acreditativo
* Obra gráfica conmemorativa
* 50.000 euros
* Jornadas Académicas de estudio de la obra del/a galardonado/a, con la presencia del mismo
* Acto literario, con la participación del/a poeta galardonado/a en la última edición del Premio.
* Edición de una antología poética del premiado/a.
Tercera.- Podrán proponer candidatos:
- Las Academias de la Lengua Española
- Las Academias Nacionales, Regionales o Locales que tengan sección de Literatura
- Las Instituciones que por su naturaleza, fines o contenidos, estén vinculadas a la literatura en lengua castellana
- Las Instituciones a las que representan los miembros del Jurado.
Cuarta.- Las candidaturas, debidamente motivadas, deberán recibirse en la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Granada antes del 30 de septiembre de 2011.
Quinta.- Las candidaturas presentadas y admitidas por el Jurado del Premio en la presente edición, excepto las galardonadas, serán consideradas candidaturas de las próximas convocatorias, salvo indicación expresa por parte de la Institución proponente.
Sexta.- El fallo del Jurado se producirá antes del 15 de octubre de 2011.
Séptima.- La entrega del Premio tendrá lugar en la ciudad de Granada con la presencia del Excmo. Sr. Alcalde.
Octava.- La aceptación del Premio lleva implícita la conformidad y el cumplimiento de las Bases.
Novena.- La no asistencia injustificada a la entrega del Premio, por parte del galardonado, supondrá la renuncia a los derechos económicos derivados de la concesión.
Décima.- El Jurado, bajo la Presidencia del Excmo. Sr. Alcalde de Granada, se constituirá con los siguientes miembros:
1.º Un representante de la Real Academia de las Buenas Letras de Granada.
2.º Un representante del Patronato Huerta San Vicente.
3.º Un catedrático de Literatura de la Universidad de Granada.
4º Un representante de la Fundación Federico García Lorca.
5º Un representante de la Residencia de Estudiantes.
6º Un representante del Centro Generación del 27.
7º Un representante de la Casa de América.
8.º Actuará como Secretario del Premio, con voz pero sin voto, el Concejal Delegado de Cultura.
Undécima.- En el Acto de Constitución el Jurado determinará el procedimiento de trabajo para efectuar la elección del autor/a premiado.
Duodécima.- El fallo del Jurado es inapelable.
Decimotercera.- La Secretaría del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca tiene su sede social en la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Granada.
Decimocuarta.- Información y envío de candidaturas:
Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Granada
Avenida de las Fuerzas Armadas s/n.
Complejo “Los Mondragones”, 18071 Granada
Tfno.: 958 24 81 60 – Fax 958 24 81 95
(Aprobadas por acuerdo nº 348 de la Junta de Gobierno Local, de fecha 11 de marzo de 2011)
www.premiogarcialorca.es/premio_bases.php
Por Lidia Salas
Una lectura de Fugit Tempus, de Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda
Cae en Caracas uno de esos aguaceros de verano, con relámpagos que tasajean las paredes con su brillo, y truenos que nos devuelven al terror de la infancia, allá, en la patria lejana. Afuera suena el estropicio de la lluvia, mientras leo en un susurro, las mini ficciones de este escritor de la comarca Sinuana, quien me los ha enviado a través del Cyber espacio.
La humedad, el sonido de las gotas al caer, el calor que persiste a pesar del agua que rueda, son los elementos mágicos que recrean el espacio donde han sido escritas: la vertiente legendaria del Sinú y sus afluentes cercanos a la costa Caribe.
Fiel a uno de los postulados de la retórica de este tipo de literatura, sus títulos anuncian y resumen la temática de los textos. Es el primer acierto que se advierte en su lectura: Bird, Ayer, Allí, Lovers, Anuncio, Lector, Eco, Epifanía, ¡Bésame!, en una sola palabra, destacan la esencia misma de la sinopsis, que constituye el relato.
El primer título citado corresponde a una de las páginas que más me conmovió. Como amante del jazz, considero a Charlie Parker, como uno de sus íconos memorables, por la profunda humanidad que arrastró durante su vida, pero sobre todo, por la elevada tesitura de su saxofón de cristal. La metáfora que el narrador emplea para sugerir el
estado al que eleva a los seguidores de su música, de cuyos aplausos salen palomas blancas, es una imagen poética de gran plasticidad.
En la intertextualidad de algunos de ellas, se recrean y celebran la vida y la obra de autores que han marcado y seguirán marcando a las generaciones de los nuevos escritores, por la tensión de sus vidas. Especial mención se hace de, Suicida I y Suicida II sobre la muerte de Ernest Hemingway y Virginia Woolf. En frases cortas, el autor condensa emociones y escenas postreras, que en palabras apenas sugeridas, establecen una original manera de decir lo ya conocido.
Rubén Darío versiona textos de la literatura clásica y resalta la vinculación de su escritura con poetas como Borges y Vallejo.
Esta misma recreación se manifiesta en Lovers. En esta historia, se recrea el final de la tragedia de los amantes de Verona. Siguiendo los postulados de Harold Bloom, en Angustia de la Influencias, el autor, a manera de mosaico, reescribe su relato con elementos sacados de fuentes literarias diversas, esto sucede en Apócrifo.
Destacado lugar tiene el tema del erotismo. La zona del Caribe, en donde se nutre la pluma del autor, es un lujurioso panorama, donde el paisaje, los sones, los colores y la manera relajada de afrontar la vida, predispone a relaciones donde la pasión, el despecho y la muerte tienen matices especiales. Estas páginas, reflejan de manera fidedigna, el fluir de la vida erótica de los habitantes de esas tierras mágicas. Sus personajes retratan en la sensualidad de las imágenes, en el deseo de los cuerpos y en los desencuentros, pasiones que no
tienen otra salida diferente a la muerte. Eros y Tánatos en la macabra danza de la tragedia humana.
Pero la muerte, tiene también su acento de testimonio. Colombia es una tierra que, a causa de su irremediable violencia, se ha desangrado por décadas. El texto titulado Allí, constituye en su marcada desesperanza, la denuncia de esa violencia cruel.
El humorismo presente en algunos de esos mini relatos, merece una reseña particular. En algunos casos es desacralizador, tal como sucede en, Milagro. En Otros relatos es profundamente tierno o con un guiño cruel, versiona otra realidad. Es en estas variaciones, donde la pluma de Rubén Darío Otálvaro, alcanza la dimensión de gran conocedor del alma humana.
En la extensa colección que constituye este libro, tiene también cabida la poesía, estrechamente vinculada a los temas, a las descripciones o a los contenidos afectivos de hondo significado. La reflexión filosófica palpita en contenidos conceptuales. Se citan: “Es el tiempo de la eternidad” y “Un hombre es todos los hombres.” Respuestas y frases que cierran sus historias respectivas, de manera magistral.
Las horas han pasado sin que el ritmo del discurso, suelte la atención de la lectura, que sigue descifrando mensajes. No ha
advertido que del chubasco de verano, queda apenas la apagada melodía de los grillos. Es noche cerrada.
Celebro, las miradas de este escritor colombiano de la costa Atlántica, con las que ha elaborado sus mini ficciones. En ellas se descubre, una especial inteligencia para cifrar códigos y para sugerir en una frase, contenidos extensos y profundos. Rinde en sus textos, un sentido homenaje a autores y a obras de la Literatura universal. Presenta también, su visión de un mundo actual donde la violencia, la soledad, el amor y la desesperanza sigue marcando la existencia de seres que viven bajo la egida de la muerte. Encuentra el ritmo de un discurso original, pleno de poesía, humor, pasión, En su lenguaje expresa en forma resumida, como flashes instantáneos, escenas de la existencia y de la angustia del final presentido.
COMO VAYA VINIENDO VAMOS VIENDO
Enrique Viloria Vera
Con el interés de quien ya había disfrutado y sufrido los capítulos de la telenovela Por estas Calles, fui al teatro a ver la obra Como vaya viniendo vamos viendo, en la que Ibsen Martínez vuelve a hacer de las suyas con la inmensa complicidad de Eudomar Santos, desdoblado a veces en Franklin Virguez.
Ibsen – histriónico – arranca la función – como un tercer hombre de negro – para contarnos los pormenores de las situaciones de pelazón que lo llevaron a convertirse en un becario de Marcel Granier para elaborar el libreto de una telenovela social que develó las podredumbres de una sociedad viciada en sus cimientos y que experimentaba sus últimos estertores.
Entrevista Ibsen a Eudomar Santos en un singular dialogo de creador con su creatura, de Geppetto con Pinocho, de padre con hijo, en el que Eudomar se libera – como Prometeo – de sus cadenas y en cancha propia, en barrio conocido, batea un jonrón con el que barre las bases de la hipocresía para contento del auditorio. Es que Eudomar una vez más se come la bola y denuncia los peligros de entender la vida a corto plazo, esa existencia precaria que no hay valores que la sustenten, porque de lo que se trata es de sobrevivir cotidianamente, de vivir como vaya viniendo.
La obra se transforma en un monologo en el que Eudomar hace y deshace, la emprende contra todos y todas, recuenta, rememora, sufre y se alegra, se reconoce militante político oportunista y saqueador por necesidad. Va y viene en un penoso discurso del marginal que sigue siendo para – paradójicamente – no arrancar lágrimas sino carcajadas.
De una vez por todas se aclara que no habrá parte 2 de la telenovela de marras, aunque el posible libreto es expuesto sobre la base de lo que los venezolanos padecemos todos los días en esta malhadada V República que dejo pequeña a la IV en lo que a podredumbre, corruptela, mentira, ineptitud e hipocresía se refiere.
Sostiene sabio Eudomar en confesión a Franklin, su otro yo, que no se enrola ni de vaina en un suicida Plan B para pasar a engrosar las filas de nuestros infelices exiliados y, con ardor de país, recita unos cuantos y apretados versos del desolador poema La Balada del Preso Insomne de Leoncio Martínez (1888 – 1941) que reproducimos completo, como un homenaje al poeta y como un agradecimiento profundo a Ibsen y Franklin por esa hora y media de alegría y rabia, de contento y desolación, de risa y lágrima que nos hicieron pasar a todos aquellos que queremos patria y no cuartel.
Estoy pensando en exilarme,
en irme lejos de aquí
a tierra extraña donde goce
las libertades de vivir:
sobre los fueros: hombre-humano
los derechos: hombre-civil.
Por adorar mis libertades
esclavo en cadenas caí:
aquí estoy cargado de hierros,
sucio, famélico, cerril,
enchiquerado como un puerco,
hirsuto como un puerco-espín.
Harto en el día de tinieblas
asomo fuera del cubil
bien la cabeza, bien un ojo,
bien la punta de la nariz;
temeroso de un escarmiento,
encorvado, convulso, ruin,
—como ladrón que se robase
sólo el reflejo de un rubí—
por mirar brillando en el patio
el claro sol de mi país.
II
¡Sol para iluminar ensueños
de vastos campos sin confín,
del cielo abierto a la esperanza
de las alas tendidas. Y
aquí alumbra torvas miserias,
venganzas crueles, odio vil
y un dolor que no acaba nunca
ante otro dolor por venir…
¡Oh la bendita tierra extraña
donde nadie sepa de mí!,
a donde llegue de atorrante
sin ambiciones de Rothschild
con la mediocre burguesía
de que me dejen existir!
Hablaré mal en otro idioma,
comeré bien otros menús,
y alguna tarde arrellanado
en mi sillón de marroquín,
viendo a través de los cristales
un cielo de invierno muy gris,
pensaré en los muertos amados,
en los amigos que perdí,
en aquella a quien quise tanto
con la vesania juvenil
de cuando iluminó mis sueños
¡ el claro sol de mi país!
III
Estoy pensando en exilarme,
me casaré con una miss
de crenchas color de mecate
y ojos de acuático zafir;
una descendiente romántica
de la muy dulce Annabel Lee,
evanescente en las caricias
y marimacho en el trajín,
y que me adore porque soy
tropical cual mono tití…
que me pregunte ingenuamente
— ¡y yo no la habré de desmentir!—
cómo es cierto que en Venezuela
los coches de la gente chic
los tiran parejas de tigres,
de tigres «tamaños así…»
(y la altura de un elefante
marcará su mano pueril).
¡Qué fantasías desarrolla
el claro sol de mi país!
IV
Mis hijos han de ser gimnastas
con el ímpetu varonil
de quien tiene libres los músculos
libres el pensar y el sentir,
pues nacerán en tierra extraña
y no en la tierra en que nací;
y mis nietos, gigantes rubios,
de cutis de cotoperiz,
bíceps y espíritus de atletas
con volubilidad infantil,
puede que sí se me parezcan,
tal vez tengan algo de mí:
la realidad de mis ensueños,
la mentira de mi sufrir.
¡Pero en vano entre sus cabellos
hundiré mi mano febril,
echaré hacia atrás sus cabezas
y buscaré, sin conseguir,
en el fondo de sus miradas
el claro sol de mi país.
V
Y cuando ya, siempre extranjero,
descanse más libre por fin,
y tenga lo que a mi me niegan:
la libertad del buen dormir,
en un cementerio evangélico,
cubierto por el cielo gris,
allá que no hay flores al año
sino una vez, mayo o abril,
a falta de la cruz de té,
del nardo, la rosa o el lys,
colocarán sobre mi tumba,
grabado a rasgos de buril,
un versículo de la Biblia
o algunas coronas de zinc.
Y ya muchos años más tarde,
muy cerca del año 2000,
mis nietos releyendo las fechas
de mi muerte y cuando nací,
repetirán lo que a sus padres
cien veces oyeron decir:
— ¡y le darán cierta importancia!—
«el abuelo no era de aquí,
»el abuelo era un exilado,
»el abuelo era un infeliz,
»el abuelo no tuvo patria,
»no tuvo patria… ¡Y ellos sí!
VI
¡Ay, quién sabe si para entonces,
ya cerca del año 2000,
esté alumbrando libertades
el claro sol de mi país!
*Enrique Viloria Vera, escritor venezolano, polígrafo, poeta, ensayista, humorista, crítico de arte. Recientemente recibió el Premio Internacional Lucila Palacios.
Fundación Aprende a Escribir un Cuento
I Edición de Cuentos 2011
Prólogo
No quisiera hablar en primera persona, pero qué mejor
oportunidad para comentarles acerca del nacimiento de la
Fundación Aprende a Escribir un Cuento (FAEC) que ésta,
donde se presenta el trabajo de veintisiete destacados participantes quienes, como yo, han descubierto en el cuento no sólo una forma de expresarse sino también una manera más benigna de sobrellevar la vida. Veintisiete cuentos escogidos entre ciento noventa y tres estudiantes, elaborados a lo largo de trece talleres que la fundación ha impartido desde febrero de 2009 hasta marzo de 2011.
Todo comenzó cuando “Los zapatos de mi hermano”
obtuvo el premio del 63o Concurso de Cuentos de El Nacional en 2008. Lo había escrito en enero de ese año y durante varios meses, hasta que finalmente mi esposa lo llevó a las oficinas del periódico, lo estuve revisando, recortándolo por aquí y por allá, depurándolo en ripios como recomienda el maestro Horacio Quiroga. Tal vez fue en junio de ese mismo año cuando le puse el punto final, lo metí dentro de un sobre junto con un puñado de bendiciones y lo entregamos a El Nacional. Pocas semanas después me dieron la gran noticia.
Yo, que era nuevo en estas lides, que hasta finales de 2002
sólo había escrito cartas comerciales y memorandos internos en una fábrica de pantalones, que competía con más de doscientos cuentistas —muchos de ellos con mayor experiencia y más calificados que yo—, no podía creer que hubieran escogido mi cuento, que mi relato fuera —después me enteré— el único que figuraba entre los favoritos de los tres escritores que integraban el jurado. Un milagro, fue lo primero que pensé. Recuerdo que estaba en la sala de espera de un consultorio de la Clínica Metropolitana y no pude soltar el grito que me vino a la garganta sino hasta un rato después, cuando me metí al carro y con los vidrios cerrados di un alarido que hizo temblar los cristales. Un milagro, me dije una vez más. Y de inmediato sentí la imperiosa necesidad de agradecer esa bendición. No resultaba fácil. Podía hacer algún donativo a los viejitos del Asilo de San Antonio, regalar mis libros ya leídos a una biblioteca, sacar unos pantalones de la fábrica y dárselos a quien los necesitase… Pero no, eso no era suficiente. Me parecía una solución fácil y poco honesta para conmigo mismo y para con aquel que no vemos pero cuya presencia a veces nos abruma. Fuere lo que fuere debía ser algo más profundo, más comprometido, que involucrara un verdadero esfuerzo (aunque finalmente se convirtiera en una diversión) de mi parte. La solución llegó al día siguiente, muy temprano, al asomarme a la ventana; colgaba de un rayo de luz que irrumpía por el este de la cuidad: ¡Taller de Cuento!, decía el aviso luminoso en letras grandes que brillaba frente al Ávila. Pero, ¿cómo se da un taller de cuento sin nunca haber participado en uno, sin libros técnicos donde investigar, sin experiencia pedagógica, sin un sitio donde hacerlo…? En verdad no lo sabía, no conocía cómo llevar a
cabo aquella idea. Pero me gustaba, la idea me agradaba,
flirteaba con ella como lo hice una vez con mi primera
novia… Poco después, a finales de 2008 teníamos un viaje
programado a España. Una buena oportunidad para comprar libros sobre técnicas cuentísticas, dijo mi esposa. Claro, le contesté. Y pasamos buena parte de aquel viaje, entre tapas y copas de vino, museos y obras de teatro, en las librerías mejor surtidas de Madrid buscando y comprando libros cuyo tema fuera cómo escribir cuentos. Al final de las vacaciones ya teníamos más de una docena de estos libros y de muchos otros, siempre de narrativa: clásicos, actuales, premiados y diversas antologías comentadas que me podrían dar ideas sobre lo que pretendía hacer. Aparte de esto una amiga, que había hecho un taller de cuento en una importante escuela
de Madrid, al conocer mis intenciones, me hizo llegar las
guías que le habían dado en el transcurso de su taller. Ya me sentía en el camino.
Ya de regreso a casa, con nuestras maletas cargadas de
libros, mi sueño de armar un taller de cuento iba tomando
forma dentro de mi cabeza. En enero de 2009, apenas llegué a Caracas, comencé a investigar en las guías, en la cantidad de libros que había comprado, en otros de producción local, a revisar las opiniones de los expertos y, por decirlo de una forma quizás poco elegante pero muy esquemática, metí todo eso dentro de una licuadora, le di vueltas durante largo rato y luego lo vertí dentro de un fino colador por el que sólo podía pasar un delgado y sustancioso hilo de líquido o de técnicas literarias
sobre el género breve. Así nació Aprende a Escribir un
Cuento, un taller intensivo, concentrado, que en sólo cuatro
sesiones brinda al participante la posibilidad de iniciarse con
buen pie en el maravilloso mundo de la escritura de relatos.
Una vez concebido el taller sólo restaba ponerlo en práctica.
¡Qué nervios! Gracias a los amigos del Círculo de Escritores
de Venezuela y al apoyo de Cultura Chacao podíamos
disponer de cuatro sábados en la prestigiosa Sala Cabrujas.
Así, en febrero de 2009, se llevó a cabo el primer taller Aprende a Escribir un Cuento, gratuito. Fue todo un acontecimiento, una gran fiesta literaria para los que estábamos allí. Una vez analizadas las características fundamentales del género, y a lo largo de las cuatro sesiones, leímos cuentos considerados obras de arte, los participantes elaboraron sus propios relatos y los analizamos hasta verles las costuras; una explosión
de personajes, conflictos, escenarios y descripciones parecía inundar la sala en cada encuentro, los ojos de los talleristas se hacían más y más grandes cada vez que, en la pizarra, saltaba un error o destacaba un acierto; yo me emocionaba tanto como ellos, veía el resultado, aprendía de mi propia guía y de los participantes, me divertía, pasaba los mejores momentos de la semana… Pero esto no se podía quedar ahí
Había que continuar. En la última sesión, mientras celebrábamos el final del taller con una copa de vino, la idea de crear una fundación comenzó a hacer cosquillas en mi calva, una fundación que llevara el taller a la mayor cantidad de gente posible. Pero aquel agradecimiento que necesitaba hacer aún no lo sentía pleno. Faltaba algo. Claro que llevar el taller a mucha gente y hacerlo de forma gratuita significaba un esfuerzo, una buena labor desde todo punto de vista, pero todavía había algo que no terminaba de convencerme: la punta filosa de la etiqueta en el cuello de mi camisa, el mosquito a medianoche rozando mi oído; no lograba determinar qué era, de qué se trataba todo aquello. No pasó mucho tiempo antes de que lo descubriera, tal vez una de esas mañanas cuando muy temprano me asomo a la ventana y el sol en complicidad con el cerro me dice secretos que no puedo guardar: ¡el taller debe ir dirigido también a estudiantes de escasos recursos! Con esta premisa se registró FAEC el 18 de agosto de 2009.
Decidimos cobrar a los que pudieran pagar y con ello financiar a los muchachos de los liceos públicos del país cuyos directores quisieran sumarse a esta iniciativa, también con el objeto de recabar fondos para la presente publicación. Si bien es cierto que, por problemas que no viene al caso mencionar, hasta el momento ha sido mayor la cantidad de talleres dictados al público en general que a jóvenes liceístas, nuestro objetivo es revertir esta cifra y muy pronto, Dios mediante, lograr que la gran mayoría de nuestros talleres sean dirigidos a estos muchachos de escasos recursos, para así motivarlos a cambiar la cerveza por el lápiz y la droga por los libros. Para ello, con la meta de abarcar la mayor cantidad de liceos posible, incluso para impartir el taller de forma simultánea si es necesario, ya contamos con la colaboración del escritor Álvaro Pérez Capiello y de la periodista Alessandra Hernández (participante de aquel primer taller de febrero de 2009), instructores y miembros honorarios de FAEC, y comprometidos de corazón con la Misión y la Visión de nuestro pequeño grupo.
Qué bueno, ya desde hace un tiempo no siento el filo de
la etiqueta hincando mi cuello, ni al mosquito rondando mi
oreja mientras duermo.
HEBERTO GAMERO CONTÍN,
fundador de FAEC,
Caracas, mayo 2011.
Una asociación civil sin fines de lucro creada con la misión de reunir a los escritores para conocer, estudiar, investigar, promover y divulgar sus obras, ideas y proyectos; propiciar la investigación y creación de una base de datos de los autores y libros publicados; promover la incorporación de escritores de otros países y en líneas generales, proyectar la literatura venezolana e hispanoamericana.