UN SALUDO A CARACAS, LA MALQUERIDA

24 Jul 2010 Sección: Arte y Cultura

Por Carmen Cristina Wolf

Saludamos a nuestra amada ciudad, Santiago de León de Caracas, en su cumpleaños. La pregunta es si en verdad la admiramos y la queremos.

Recordemos lo que escribió José Ignacio Cabrujas en su ensayo “La ciudad escondida”:
No hay orgullo caraqueño. No existe un momento de deslumbramiento del habitante de la ciudad por la ciudad en que vive. En mi vida me he encontrado a un caraqueño concediendo incluso la posibilidad de unos tragos, que me haya dicho: !Qué bella es esta ciudad! Que hermosa es esta ciudad, o … !Cómo me gusta esta ciudad!. Nadie está contento. La ciudad es incapaz de contentar a sus habitantes…”

No obstante esta verdad casi inobjetable de Cabrujas, hoy sí encontramos amantes de Caracas, como William Niño Araque, Federico Vegas, Marco Negrón, Frank Marcano, Tomás Straka, Enrique Larrañaga, Arturo Almandoz, Diana López, Carmen María Salge y algunos otros apasionados.

Positiva para Caracas ha sido la labor de la Fundación para la Cultura Urbana, que el poder ha intentado desaparecer, vilmente, arteramente. Por fortuna, las organizaciones no son los edificios sino su gente.

De nuevo saludamos a Caracas, y le declaramos un amor salpicado de memorias, ternuras, arideces, pasiones, a veces con desesperanza, a trechos con ilusión adolescente, que aguarda el esplendor.

Apoyamos con entusiasmo los planes de la Alcaldía de Chacao,  Sucre y El Hatillo, de humanizar y sembrar valores ciudadanos por doquier.

Puede ser que los nuevos gobernantes de este país llamen a los expertos y estudien los planes para “salvar” del caos  a Caracas,  y transformarla, de una “ciudad resentida” en una “ciudad presentida”, empleando las palabras de  Federico Vegas, escritas en el Papel Literario de El Nacional (24 de julio de 2010).

También nosotros, los ciudadanos, somos convocados a esta labor noble, hermosa, de embellecer nuestro frente de casa, nuestra calle, nuestra manera de sentir las heridas de Caracas, la Malquerida. Caracas es nuestro hogar.

Carmen Cristina Wolf

Caracas, El Hatillo

CARACAS: LA ANTAÑONA Y SUPERLATIVA

22 Jul 2010 Sección: Ensayo

Por Magaly Salazar Sanabria

Un espacio para la canción, el arte, la amistad y la libertad

  Comienzo esta conversación con la cita del escritor español, y ex Director de la UNESCO en Venezuela, Luis López Alvarez, notas que he extraído de su libro dedicado a Caracas de Ediciones Destino.

 Ninguna otra ciudad de Sudamérica, exceptuada , acaso Sao Paulo, ha sido objeto de mayor reprobación y hasta diatriba. Desbarajuste urbanístico, contaminación ambiental, suciedad de las calles, estruendo del tráfico, desorden de toda índole; tales son algunos de los reproches más comunes que se hacen a Caracas. Diríase que sus visitantes quedaron desagradablemente impresionados, recordando más el fragor que la fragancia (…) Después de  algunas consideraciones, el poeta continúa:

              ¿A qué se debe el que, luego de abandonarla, guarde aún la nostalgia que sólo suaviza la certeza de poder volver una y otra vez? Y más adelante, añade: Caracas es una ciudad –caleidoscopio, que no en vano ha sido cuna de gran parte del arte cinético de nuestro siglo.

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Las palabras de López Alvarez, sentidas y ciertas, porque fue Director de la UNESCO en Venezuela y cuando se jubiló de sus servicios en ese Organismo Internacional, se vino a vivir a Caracas, trabajó en la Universidad Simón Bolívar y compró casa en Chacao. Y  apuntamos, que las formas abrazadoras de los árboles, el croar de las ranas en las tardes, la espontaneidad y terquedad de los jardines, que se debaten entre ser y un “a pesar de”, la fragancia de las flores y las frutas, los colores de las hierbas que, a cambio del descuido y la basura,  trepan su floración encima de la escoria, para regalarnos el milagroso temblor de la belleza movida por el aire y por la prisa de los autos.¡Ah! y una mujer que pasa la calle con su “tumbao” y su prestancia. Y el Avila, que ahora es verde o azul o blanco de niebla o naranja de crepúsculo. ¿Cómo no va a parir esta ciudad, aunque no sean nativos, a un Jesús Soto, un Cruz Diez, Omar Carreño, un Juvenal Ravelo, un Alejandro Otero y antes, en la escarcha de colores del Avila, que presume el mar tras sus verdores,  a Manuel Cabré, Monasterios y al margariteño, Pedro Ángel González, pintando y soñando  su montaña y a tantos artistas venidos de todos los puntos cardinales del país y del extranjero. Entretanto, Armando Reverón pintaba en su castillete de Macuto. También la ciudad ha cobijado a artistas de la talla de Gego, Francisco Narváez, Jacobo Borges, Alirio Palacios, Alirio Rodríguez, Marisol Escobar y antes, cuando Caracas era la antañona, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Martín Tovar y Tovar, Tito Salas. Todos ellos dejaron un valioso legado al  arte capitalino y nacional..

 

Pues sí, hoy estamos aquí para convocar el espíritu de la fragancia y no el del fragor, como señaló el poeta López Alvarez. Es tiempo para devolverse y habitarnos, descubrir el sentido de los montes, escuchar el silencio de El Avila, el piar de los pájaros y descorrer el velo de los matices de la tarde. Un café nos espera en cualquier sitio de esta ciudad vilipendiada y mientras éste se enfría y pierde su exquisito aroma, los amigos se aplazan, los encuentros se evaden y también, los momentos de comunicarnos y ser felices. Hemos invadido nuestros oídos con la estridencia, el ruido  de algunos motorizados de la muerte, el escándalo, la vulgaridad y las amenazas del régimen, pero “Si los ruidos no ahogan nuestra voz, el arte tendrá oídos”. Porque, “lo esencial es invisible a los ojos”, como decía la zorra de El Principito, convocamos a los ojos a mirar, a los oídos a escuchar y a los otros sentidos a estar atentos a las tonalidades del silencio, de los colores,  formas,  sabores,  texturas,  aromas, esto quiere decir, no quedarnos con las respuestas físicas de los sentidos sino con el despertar ante lo simple, que es donde reside el alma de las cosas. Porque  lo simple no es pobreza, es el camino hacia la verdadera riqueza y bienestar. Un hombre que no descubre un encanto en la naturaleza, nunca tendrá paz en su corazón y la ciudad necesita paz. La ciudad es un reflejo de nosotros. Si no somos tolerantes, si nos hacemos eco de la violencia cotidiana y del odio, si contribuimos al caos, a llenar las calles de basura, Caracas será lo que no queremos. Caracas, también puede ser “Un manantial de corazón”, como se oye en una canción de Yordano.

 

Pero,   Según Jung y Gaston Bachelard, revivimos fenomenológicamente los miedos . El insconsciente no se civiliza, toma la vela para bajar al sótano o pide claridad para las calles, se agudiza con la locura citadina, porque no hay libertad para compartir sueños y esperanzas, para trabajar y crear riqueza (se dice que ser rico es malo, pero el sueldo menor de las autoridades es de Bs 35.000, mensuales, con bonos y etcéteras). Debemos construir espacios para sentir la seguridad jurídica, la seguridad personal, la ciudad como libertad de nuestros derechos y respeto de los derechos del otro,  libertad para ser todos ciudadanos de primera, que se pueda disentir sin ser atacados, para que las calles sean transitables sin miedo, libertad para no ser víctima de la violencia y del desamparo judicial.

 

Queremos una ciudad como el espacio de la convivencia del color de la piel, de la religión, de las preferencias sexuales, de los discapacitados, necesitamos una ciudad limpia, armónica, arquitectónicamente humana, con un transporte público eficiente, con hospitales equipados con insumos, tecnologías  y médicos venezolanos que han sido preparados con pasantías, rurales, postgrados y experiencia,  una ciudad donde, verdaderamente se asista a los más pobres, que se ahogan en la basura, la escasez de agua, el desempleo, alimentos “no conformes” o  podridos, como dice el pueblo  y que por ser “La sultana de El Avila”, Caracas se salva de los apagones eléctricos que sufre todo el país.

 

Añoramos,  que se habiliten los espacios culturales para darle cabida a los más desposeídos pero que no sean utilizados con fines proselitistas sino que verdaderamente sirvan para que la gente disfrute de la cultura, que el populismo y paternalismo oficial no les ordene  lo que deben  leer, estudiar y ver. Esa demagogia tampoco les ofrece las herramientas teóricas y conceptuales para el goce.. En fin, queremos una ciudad para compartir un destino común de democracia y libertad. Si no defendemos la ciudad, dejaremos de pensarla como una ciudad moderna. Por eso: “Caracas, asimétrica /como ciega te busco,/ por tu arrebato,/ por tu infidelidad/ cuerpo en tránsito/ Estiro tus pliegues / mientras aterriza la memoria /en un mapa donde lo bello es breve/.Garabateo una interrogación/ aguijoneada por los que han robado la casa / Ahora trazo la palabra/ porque es tiempo para la libertad/: flor y cruz/ por lo doliente/ por la  rasgadura”

 

Pero no podíamos continuar sin mencionar la Caracas cultural: Su Teatro Teresa Carreño, casi de mitines, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, el Museo de Bellas Artes, el Teatro Municipal, ahora con  quejíos. El Ateneo de Caracas, en estos momentos, la edificación está  en manos del gobierno, después de la brutal intervención de sus instalaciones. Sin embargo la actividad del Ateneo  continúa fructífera en Colinas de los Caobos, los teatros uno a uno confiscados porque un solo actor basta, el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, muy bien conservada, afortunadamente y productiva, las Salas del Trasnocho Cultural, sus bibliotecas, sus librerías donde, no sólo se venden publicaciones sino que se realizan eventos muy importantes, como presentaciones de libros, etc. De igual manera, es imprescindible hablar de las escuelas y las Universidades autónomas, en ellas, hasta ahora, el saber es amplio, universal y democrático pero están siendo fustigadas y amenazadas de intervención por el Presidente de la República ¿Y qué dicen del movimiento orquestal venezolano presidido por el Maestro José Antonio Abreu? ¿Cuántos niños ha salvado la música de la delincuencia y la droga, de andar motorizados y tarifados, disparando, robando y matando, a los ciudadanos? ¿Qué pasa en el exterior cuando toca la Orquesta Sinfónica de Venezuela? En los conciertos celebrados en el extranjero bajo la batuta de Dudamel  el público delira ante la maravillosa interpretación de nuestros muchachos. Mientras la estridencia de acá pretende  acallar las voces de la gente que piensa y opina, a nuestros artistas se les aplaude para volverlos a escuchar.¡Enhorabuena!

 

Y nos referimos a  Caracas, porque, además de cumpleañera, indiscutiblemente, ella es un punto de referencia, no sólo para la música, sino para la política, la vida ciudadana, el arte en general, la arquitectura, que la ha denominado antañona por sus viejas casonas y edificios coloniales; todo esto sin restarle importancia a nuestra pujante pero abandonada provincia, por lo tanto, se  hace imprescindible nombrar a Carlos Raúl Villanueva, entre otros y más recientes, los que han hecho de ella una urbe superlativa: Tomás J. Sanabria, William Niño, Fruto Vivas, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini y distinguidos profesionales de esta especialidad, que han diseñado para la ciudad los secretos verticales del aire; casas y edificios bellísimos dignos de una ciudad cosmopolita e ingenieros promotores de una fabulosa vialidad de arañas, ciempiés y pulpos, hoy insuficiente. Asimismo, podemos nombrar  a  tantos artistas preocupados por humanizar a la ciudad: Miguel Arroyo, Alvaro Sotillo y Alberto Sato, que incorporaron al Centro de Arte La Estancia al diseño en el circuito cultural dominical  hace 15 años. Entretanto, los ranchos de miseria, constituyen una materia pendiente del destino de los petrodólares.

 

En este mismo orden de ideas, recordamos  a Caremis con su Corocoteca? Y a los caricaturistas, que a partir del humor ideológico han alertado , a través de la historia, acerca de los errores urbanísticos y humanos de los mandatarios de turno. Leo, en sus tiempos, ahora, Zapata, Weil, Edo, Fonseca, Rayma.¿Y cómo no recordar a Alfredo Boulton, con su Libro de Caracas, en el cual podemos constatar la evolución de la ciudad. Otro escritor que dedicó mucha tiempo al tema fue Enrique Bernardo Núñez con su obra: Figura y Estampas de la  antigua Caracas

 

También, Rómulo Gallegos, con Reinaldo Solar y la Trepadora, trató magistralmente,  tópicos de Caracas. Otros escritores, que han dedicado obras a la capital son:  Carlos Noguera, con La Ciudad, Guillermo Meneses y  La Misa de Arlequín. Asfalto-Infierno y País Portátil, de Adriano González León, Vida con Mamá, de Elisa Lerner, Los pequeños seres y Los habitantes de Salvador Garmendia, Caracas, física y espiritual de Aquiles Nazoa, Piedra de Mar de Francisco Massiani, Abrapalabra, de Luis Britto García, Terredad de Eugenio Montejo, Uslar Pietri con su programa Valores Humanos, Amor tóxico, de Leonardo Padrón. Además, recordamos a los cantantes populares: Cheo García, y Rafa Galindo,viajantes en el Coche de Isidoro, Raquel Castaños, Memo Morales, Mirla Castellanos, Estelita del Llano  y entre los más jóvenes: Ilan Chester, Yordano, Franco de Vita, Soledad Bravo,y muchos importantes.

 

Debemos señalar la creación de una Fundación para la Cultura Urbana que tiene como objetivo contribuir a la humanización y armonía de la ciudad. Al frente de ella han estado distinguidas personalidades, entre ellas el escritor Rafael Arráiz Lucca, Esta Institución se ha constituido en un espacio de discusión, expresión del pensamiento contemporáneo, creadora de la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, de Concursos literarios, de numerosas publicaciones. A pesar de su valor cultural, ha sido clausurada en el día de ayer, 20 de julio de 2010 por orden de la Comisión Nacional de Valores y se cambiaron las cerraduras y las claves de entrada a la Fundación. Otra tropelía más del régimen. También en Caracas, en su ciudad natal, se profanaron los restos de Bolívar con pretextos y fines no claros. Ese es un escándalo que produce estupor y dolor en el corazón de los venezolanos Los objetivos de este paradigma positivista científico nadie los cree. Los últimos acontecimientos mencionados, incluyendo el atropello al Ateneo y otros, son agravios para Caracas y para la Venezuela de las ideas. Bolívar: pensaste que estabas tranquilo en el sepulcro. No sabemos que será de tus huesos, pero tus cenizas son polvo enamorado y nadie restará de ellas un ápice de gloria y de poder.

 

Mientras tanto, Recordamos a la Academia Venezolana en todas sus disciplinas, los artistas del Círculo de Escritores de Venezuela, el Pen de Venezuela. Honor y reconocimiento para los artistas plásticos, pensadores, poetas, músicos, historiadores, arquitectos, ingenieros y políticos que conviven y se han preocupado por la ciudad, el país, los temas universales del hombre y su contexto y no han sido mencionados.

 

Como un acierto, hace unos años, la Fundación Bancaribe, bajo la curaduría de la poeta, Edda Armas, realizó  una exposición  en la Casona Arauco, en homenaje a los 440 años de la capital. La muestra constó de hermosas plumillas y fotografías de Alfredo Cortina y textos del libro Casi un país de  la poeta, recientemente viajera, pero inolvidable, Elizabeth Schön.

 

Y como el amor suma sobre las cenizas, saludamos al querido Billo Frómeta, Aldemaro Romero, a Morella Muñoz, donde quiera que estén, por toda la música  que le brindaron a Caracas y le decimos a Billo, en estos días de balaceras y violencia: “Canta tu canción,  amigo Billo/ para encarar la punición de los batracios/ contra las libélulas,/ quizás podamos entendernos con la tarde” Concluimos, porque Caracas tiene un cuento muy largo para contar y nos llevaría mucho tiempo terminarlo.

 

Hemos tratado de “convocar un sitio para la libertad/ entre el follaje del deseo,/ este mirar dentro/ y un aroma desenfadado / que vive por la esperanza” Esta es la capital: claros y oscuros, lugar en el que resistimos entre los gozos y las sombras. Entonces, intentamos tomar el metro pero la modernidad nos deja a pie, aquello que fue orgullo de Venezuela y referencia en el mundo, no tiene servicio de aire acondicionado, escaleras, presenta fallas eléctricas y de mantenimiento muy graves. Y como la ciudad está casi desnuda y desamparada, le  vamos  a regalar  un amor y una bufanda blanca. Subimos en el teleférico para buscar el ropaje en El Avila, la  montaña que ostenta el sortilegio de todos los vuelos, las nubes y los verdores de la ciudad. Querida Caracas: Si hoy te festejo es por el relámpago que nos subyuga.

 

  

     Vista aérea del El Silencio

Bachelard, Gastón.(1972) El aire y los sueños. México: Fondo de Cultura    Económica

Jung, Carl. (1981) Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona, España. Editorial Seix Barral.

López Álvarez, Luis (1989) Caracas. Barcelona, España: Ediciones Destino.

 

EVENTOS Y NOTICIAS

14 Jul 2010 Sección: Noticias

EVENTOS Y NOTICIAS  – CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA

17 de julio

PARA NO PERDER EL HILO, CONVERSATORIO DE ANA TERESA TORRES CON KRISNA BER

A  propósito del  libro de cuentos “Para no perder el hilo” de Krisna Ver.

Fecha: Sábado 17 de julio. Hora: 11 AM

Lugar: Librería Kalathos, avenida Ávila con 8va. transversal, parcela #29. Centro de arte Los Galpones (subiendo por la avenida Sucre de los Dos Caminos, hasta la esquina de JVG (8va transversal) y se dobla a la derecha.

18 de julio

RECITAL DE POESÍA Rodeando silencios en una caja de resonancias, que se celebrará el domingo 18, al mediodia en la Galería 39 de El Hatillo, con motivo de la Clausura de la Expo de imágenes fotográficas sobre metal de la artista visual Gabriela Gamboa. Con la participación de las poetas María Clara Salas. Álida Ribbi, Ania Varez, Edda Armas y la artista Gabriela Gamboa, a las 12 m. Quinta La Casona No. 37, en Calle Bolívar con calle Instrucción.

 

 20 de julio

ANTESALA, PRIMERA ANTOLOGÍA TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE ASTRID LANDER. Presentación a cargo de Edgar Vidaurre  y Ana María Velásquez. Martes 20 de julio a las 4:30 pm. Urb Las Mercedes, Edf. Las Teresas, Planta Baja. Confirmar asistencia por 0212 9919773.

 27 de julio

FUNCIÓN SANADORA DE LA POESÍA.

El martes 27 de julio a las 6 de la tarde, lTaller “Función sanadora de la poesía”, que imparte Lidia Salas, en la Sala Cabrujas del Centro Cultural Chacao, Torre El Parque, Los Palos Grandes. Desde la antigüedad, algunos integrantes de la tribu tenían el don de hacer poemas y cánticos para celebrar al Ser Supremo que regía sus destinos, y para conjurar las fuerzas incontenibles de la melancolía, de la enfermedad y de la muerte.  Lidia Salas  es Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Autora de los poemarios  Arañando el silencio. Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni.  (1992).  Mambo Café (1994). Venturosa (1995). Luna de Tarot  (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz, editado (Universidad Nacional Abierta, 2008)

1º de agosto

FORMA E INTENCIONES DEL LENGUAJE, DE ALEJO URDANETA

Presentación del libro de ensayos FORMA E INTENCIONES DEL LENGUAJE de Alejo Urdaneta, editado con el patrocinio del Círculo de Escritores de Venezuela, PEN de Venezuela, Promocultura  y la Casa Arturo Úslar Pietri.  A las 10:30 de la mañana, en la Casa Arturo Úslar Pietri, Avenida Los Pinos, Quinta 49, La Florida

 4 de agosto

BAUTIZO DE “GOTAS DE LUZ”,  DE MARISABELA ERMINY

El miércoles 4 de agosto el Círculo de Escritores de Venezuela invita bautizo de este libro en la Sala Cabrujas del Centro Cultural Chacao, en la Torre El Parque, a las 6 de la tarde. En la solapa de la portada aparecen  los Mandalas de la autora, en colores perfectamente armónicos. Se inicia con una explicación sobre la energía que somos y que vibra en diferentes longitudes de onda. “Todo en la existencia -señala Erminy- vibra con su propia frecuencia y se manifiesta físicamente, en innumerables formas.” Y nos advierte que nuestra vida depende de “una esencia inefable”, no sujeta a las leyes físicas, a la que llamamos ALMA.  “Somos seres espirituales viviendo una odisea temporal. Lo más sorprendente de este libro es que en cada página viene un mandala dibujado sin color,  para ser pintado por el lector.

11 de agosto

ENCUENTRO con FINA TORRES, con motivo del estreno de su película HABANA EVA. Presentación a cargo de  por Inés Muñoz Aguirre. Coordinado por IMA PRESS, Círculo de Escritores de Venezuela y PublicArte.

 

 Para enviar información sobre eventos comunicarse con

0416 629 70 62. Carmen Cristina Wolf

@literaturayvida

La ciudad con mil puertas de Alberto Hernández

13 Jul 2010 Sección: Libros en la Mesa

por Eduardo CASANOVA

1

Siempre me ha interesado el fenómeno de los grandes poetas nacidos en pequeñas poblaciones. Miguel Hernández, nacido en Orihuela (pequeña y bella ciudad de la Comunidad Valenciana, ubicada en el sur de la provincia de Alicante y capital de la comarca de la Vega del Segura) el 30 de octubre de 1910 y muerto en Alicante el 28 de marzo de 1942, virtualmente asesinado por la dictadura falangista de Francisco Franco, es uno de los casos más impresionantes: su primer poemario, “Perito en lunas” fue escrito por un pastor de cabras en octavas reales, emparentadas con el gongorismo, que es una de las formas de poesía más difíciles y menos accesibles a un poeta de provincia. Por supuesto, Miguel Hernández no se quedó en Orihuela sino que vivió en Madrid, pero si se hubiera quedado en Orihuela no existiría, estoy seguro, ninguna diferencia entre lo que compuso en su terruño y lo que compuso en Madrid. Vicente Gerbasi, el más importante de los poetas venezolanos, nació en Canoabo, pequeña aldea montañesa ubicada en Carabobo, cerca de Aguirre –cuyo nombre lo llevó a escribir un bello libro sobre el Tirano Aguirre, uno de los personajes más extraños del mundo español–, y murió el 28 de Diciembre, día de los Inocentes, de 1992, en Caracas. Su primer libro, “Vigilia del Náufrago”, fue también una obra de gran calidad, de un nivel que generalmente se atribuye a los poetas de grandes ciudades. Claro está que el poeta Gerbasi no se quedó en su aldea sino que viajó nada menos que a Florencia y pudo dialogar con el Dante y con Miguel Ángel antes de regresar, no a Canoabo sino a Valencia, para vivir después en Caracas, en Colombia, en Chile, en Israel, en Dinamarca y en Polonia. Otro gran poeta venezolano de nuestro tiempo, Alberto Hernández, nació en Calabozo, no lejos de Guardatinajas, en 1952, y luego de una infancia viajera que lo llevó a las cercanías de Valencia (la Nueva Valencia del Rey, de Venezuela) pasó una buena temporada en España, en Madrid y en otros territorios, entre ellos el de un carcelazo político en Carabanchel, para regresar y establecerse, aparentemente anclado, en Maracay, que fue en donde lo conocí y conocí su poesía allá por 1979, y en donde llevaba adelante la aventura de una bella revista llamada “Umbra”, que quisimos convertir en espacio físico y casi lo logramos. En aquellos días quedé maravillado con su poemario “Amazonía”, y no mucho después le transmití mi emoción a Vicente Gerbasi, que la compartió de inmediato. Y en mi mente se hermanaron los casos del gran poeta nacido en Canoabo y en gran peta nacido en Calabozo, aunque me enteré también de que aun cuando según los papeles oficiales nació en Calabozo, en realidad vio la luz en Guardatinajas, una bellísima aldea terminal, llanera, dotada de un encanto que la convierte en poesía. Tal como poesía es Canoabo.

2
Ahora, muchísimas nubes después de aquella aventura encerrada entre vidrieras, al leer PUERTAS DE GALINA (Editorial Memorias de Altagracia, Caracas, 2010, 68 p.) entiendo de golpe el por qué de mi interés: se debe a que mi caso es muy parecido al de Alberto. Yo nací en Caracas, oficialmente y de acuerdo a los documentos oficiales, pero vi la luz en realidad en Tinaquillo (Nuestra Señora del Socorro de Tinaquillo, fundado el 5 de diciembre de 1781, que era entonces –final de 1939– un pequeño pueblo perdido entre colinas, no lejos de Valencia, Tinaco y San Carlos y que ya tenía un Hospital, fundado en 1937 por el doctor José Rafael Rotondaro). Mi madre, por culpa de una vaca que metió la cabeza por la ventana del dormitorio en donde sesteaba plena de inocencia mi hermanita, optó por ignorar la existencia del hospital de Rotondaro y emprendió un viaje lleno de riesgos hasta Caracas, en donde parió recién llegada. Pero mis primeros meses los viví en Tinaquillo, y luego estuve en Barquisimeto, Maracay y Ciudad Bolívar, hasta que poco antes de cumplir los nueve años me establecí (me establecieron) por fin en Caracas. Después viví en Buenos Aires, Copenhague, Beijing, y conocí muchísimos puertos y muchísimas ciudades encantadas, y descubrí que amaba la poesía.

3
Alberto Hernández miente o se equivoca al calificar de “ciudad imaginada” a Galina (p. 9). Galina existe, tal como Guardatinajas, Calabozo, Canoabo, Valencia, Caracas y Tinaquillo. Yo estuve en Galina. Fui a Galina con Alberto Hernández. Conocí sus calles empedradas que se llenan de lodo cuando llueve como suele llover en el Llano. Y vi sus colinas y sus montañas nevadas, pero sobre todo, desde su orilla, admiré el horizonte llanero que se pierde en las nubes, en donde algún cerdo travieso se alimentó de líquidos inmundos por capricho del flaco Hernán Hernández, hermano de Alberto. En Galina oí a Vivaldi y a Bach, y cerca de allí escuché los gritos maravillados y escatológicos de Antonio Estévez cuando se enteró de que Solistas de Venezuela tocaría obras de Vivaldi y de Bach en Guardatinajas, en una pequeña iglesia cuya llave se guardaba en una taberna rural, calle por medio. Oí en Galina a un sabio que con voz aguardentosa hablaba de la Tercera Ley de Newton, y me di cuenta de que casi todos los personajes de mis primeras novelas, “Los caballos de la cólera” y “La agonía del Macho Luna”, nacieron y vivieron en Galina mucho antes de que yo la visitara en compañía de Alberto Hernández. Y fue entonces cuando pude entender el misterio insondable de Galina, que tiene sólo esa capilla de la llave en la pulpería, pero tiene muchas iglesias con antiquísimas piedras sepulcrales y, sobre todo, tiene sus pequeñas casas arrejuntadas, con techos de tejas artesanales, pero tiene enormes palacios y castillos que el siglo XX convirtió en grandes museos que turistas gringos visitan para repetir, uno tras otro, los mismos lugares comunes que están en los libros y folletos que compran al mayor en los quioscos de periódicos. En Galina, es cierto, nació Alberto Hernández, digan lo que digan sus papeles oficiales, y también Vicente Gerbasi, y el Dante, y Miguel Ángel y Michelet y Paul Valéry y Swedenborg y Humphrey Bogart y Arnaldo Acosta Bello y Manuel Bermúdez y Eliseo Diego y Raúl Betancourt y Rafael Cadenas y Orlando Araujo y Pancho Massiani y Carlos Contramaestre y Mari Cabaleiro y Emilio Agra y Carlos Vitale y Teófilo Tortolero y Emilio Arévalo Braasch y Guillermo Loreto Mata y Rubén López y Mercedes Ascanio y Efraín Hurtado y Aly Pérez y Carlos Ramos y José Lezama Lima y Pepe Barroeta y María Antonieta Flores y Eugenio Montejo y Adriano González León y Jesús Alberto León y José Emilio Pacheco y Silvia Plath y Pablo Neruda y Antonio Skármeta y Miguel Ramón Utrera y los hijos de Alberto y los hermanos de Alberto y los padres de Alberto y muchos, muchísimos otros. Y yo. Tantos nacieron (tantos nacimos) en Galina, que en cada una de sus muchísimas casas y en cada uno de sus muchísimos edificios hay tarjas que recuerdan al viandante quién nació allí. Tanto es así que Gustavo Adolfo Bécquer, empeñado en nacer también en su espacio y sin saber que era cierto, dijo aquello de que “Galina es la poesía”.
Pero lo más importante de Galina no son sus casas ni sus edificios ni sus monumentos ni sus muchas tarjas ni sus museos ni sus catedrales ni sus avenidas arboladas ni sus horizontes infinitos y sus aeropuertos, sino sus puertas.

4
Por las puertas de Galina se llega a muchos lugares, a muchas grandes ciudades, a muchos espacios portentosos. Por la primera de ellas se llega a Guardatinajas, junto al río Tiznados, por la segunda a Calabozo, por la tercera a Valle de la Pascua, y por las otras a Valencia, a Maracay, a Caracas, Barcelona, Madrid, Salamanca, Alcalá, Compostela, Lavapiés, Ceniza, Tánger, Marruecos, Canoabo, Florencia, Vibonati y muchísimos otros lugares, todos los sitios en donde existe, en donde vive, la poesía. Aunque Alberto Hernández, quizá confundido por su propio rostro de árabe, se empeñe en decir cosas como

Velado por la noche
por la brisa que sacude las horas,
mi cuerpo retorna al limpio aire
del silencio.

Quien entra
cierra la puerta.

El mundo se rompe bajo mis pasos.

Y trate de convencernos de que es “La última puerta” (p. 64), por aquello de que el mundo se ha roto bajo sus pasos. Alberto es un ángel y no puede haber nada más distante a Atila que un ángel. Sobre todo si es poeta.

El Círculo de Escritores
de Venezuela

Una asociación civil sin fines de lucro creada con la misión de reunir a los escritores para conocer, estudiar, investigar, promover y divulgar sus obras, ideas y proyectos; propiciar la investigación y creación de una base de datos de los autores y libros publicados; promover la incorporación de escritores de otros países y en líneas generales, proyectar la literatura venezolana e hispanoamericana.

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    Alejo Urdaneta 5ana maria del reEdgar Vidaurre 1 Visiones Extraordinarias SchönSchön y Wolf 2006