El jurado del reciente Premio de Poesía Eugenio Montejo, ha recomendado la publicación del poemario de Juan Luis Landaeta, un joven poeta venezolano. A continuación, una selección de tres de sus poemas:
Juan Luis Landaeta. Selección de poemas
A continuación el pasado
Sustrayendo ecos
permanecerá en la memoria
Sumará lentitud
al desasosiego prometido
Avanzará en el presente
No promoverá nuevos pasos
Huirá de nosotros
***
Habitar
es recorrer lo conocido
Ocupar despacio el ambiente
Distraer los pasos hacia ella
o cualquier otro rincón
que la pronuncie
Asumir próximo lo íntimo
Reconocer lo que se anima
a partir de ti
Las distancias propias
****
Mi lugar es otro tiempo
Otro movimiento
en el espacio de los giros
Un cuerpo en el ayuno
Una mirada en el quehacer
Algún sol en las intenciones
Un tacón en la ventana
o en el ruido del cielo
No saber distinguir
Parecerme a lo que dejé
Y que me nombre su abandono
El escritor y amigo Gustavo Díaz Solís nos abandonó el 16 de enero. Fue durante muchos años integrante del Círculo de Escritores. Sobre él nos escribe un sentido mensaje, José Tomás Angola:
Hoy, en horas del mediodía, se nos fue Gustavo Díaz Solís. Llevaba días batallando contra una infección pulmonar seria. Hoy se despidió de esta vida. Para los que somos creyentes, no hay final con este adiós. Los que fuimos bendecidos con su amistad siempre recordaremos su caballerosidad, su rectitud a toda prueba, su cultura inmensa y su amabilidad. Lo conocí cuando fui su asistente en el Celarg y no recuerdo jefe más noble, sencillo y repetuoso. Un verdadero dandy de esos que ya no hay. En los últimos años, a pesar de su reclusión voluntaria, tuve la dicha de compartir mucho con él. En su casa de Bello Monte conversábamos de lo humano y lo divino. Extrañaré esas veladas. Venezuela pierde a uno de sus más grandes cuentistas y nosotros a un querido amigo.
Hasta siempre, capi.
En el 2008, el narrador y poeta venezolano Alejo Urdaneta escribió:
La obra literaria de Gustavo Díaz Solís
Por Alejo Urdaneta
SÍNTESIS: Gustavo Díaz Solís nació en Güiria, Estado Sucre, Venezuela, en 1920. Obtuvo el grado de Doctor en ciencias Políticas (1944) en la Universidad Central de Venezuela, y de profesor de inglés en el Instituto Pedagógico de Caracas, en 1949. Ha sido docente de Literatura Inglesa y norteamericana eola: n la Escuela de Letras de la misma Universidad Central y en el Departamento de Inglés del Instituto Pedagógico. OBRA NARRATIVA: Marejada (cuentos, Ed. Bolívar, 1940), Llueve sobre el mar (Cuadernos de la AEV, 1943, cuentos); Cuentos de dos tiempos (Gráficas Panamericanas, México, 1950); Cinco cuentos (Cuadernos de la AEV, 1963); Cuentos escogidos (Monte Ávila, 1997). Traducción de poetas ingleses y de los Estados Unidos de América, señalados en el presente ensayo.
&&&
La ruptura entre los géneros literarios se produjo en Venezuela con tardanza, si comparamos nuestra producción narrativa y poética con la que Europa propuso desde la primera década del siglo pasado. Se eliminaron las fronteras entre poesía y prosa, y la tendencia fue desde entonces disolver en unidad lenguaje-objeto-actor-paisaje, como si llegásemos a una dimensión expresiva en que la reflexión sobre el arte era más importante que el arte en sí mismo. El lenguaje asumió el papel de finalidad, por encima del contenido de la comunicación. La narración se inclinó hacia la forma poética: una oscura corriente de agua marina surge para mover el destino de los personajes: caras, movimientos, voces, gestos, sombra y luz, sueño, el rumbo indirecto del oleaje marino… Nada es fijo ni permanente, como el mar de Gustavo Díaz Solís.
Nuestro narrador nació frente al mar, y el océano ha sido polo de atracción en su obra literaria de cuentos antológicos en la narrativa venezolana: Llueve sobre el mar, el niño y el mar; y aparece como elemento fundamental, casi como personaje de otros cuentos para definir el curso narrativo. Baste nombrar su primer libro: Marejada, todavía situado en el criollismo del relato venezolano.
El desarrollo de la obra de Díaz Solís adquiere pronto formas nuevas en el estilo y la técnica de narrar. Su segundo libro de cuentos: Llueve sobre el mar, es una muestra de la aparición de la poesía dentro del género narrativo en el cuento de Díaz Solís:
“Noche grande, inmensa sobre el caserío. Arriba, muy arriba, la luna amarilla, redonda, brillando. La luna pinta las cosas con extrañas tonalidades. Cae sobre el mar y el mar brilla y suena de un modo distinto. Saca filos a las hojas de los cocoteros que relucen como cuchillos. Chorrea la luz friolenta sobre los ranchos destartalados y los ranchos brillan, parecen más blancos que de día. Clara, clara se ve la calle, Larga, desde el monte hasta el mar. Las dos hileras de ranchos blanquean; refulgen en la noche como una inmensa risa de negro.”
(Llueve sobre el mar. Capítulo X)
Nos quiere decir el narrador, en forma poética, que la exacta luna no está sola en sí misma, porque se hace forma en las montañas y el mar. La luna todo lo engrandece y otorga realidad nueva a la luz que infunde al mar y la playa; no es más ella misma. Después desaparece y se pierde en la sombra.
Llueve sobre el mar, como todos los cuentos de Díaz Solís, es el planteamiento de la adversidad del hombre ante el medio que lo rodea. José Kalasán habita en un pueblo de la costa y vive disipadamente, hasta que cae en desgracia al violar a una mujer. Es acosado por el pueblo y muere. Díaz Solís describe el suceso y nos pinta el cuadro trágico del negro muerto: “Tenía la cara casi hundida en el barro. Gotas de agua enlunada que se enredaban en la greña lanosa comunicaban a la cabeza un raro brillo”. El negro sacrificado es también el paisaje, y su presencia resulta necesaria para mostrarnos la lucha del personaje, del hombre de un pueblo sin esperanza. La adversidad que nace de la ignorancia y la pobreza es tema de nuestra literatura hasta hoy, sea en la narrativa de la tierra o en la urbana.
Hay en todo cuento un propósito poético. Así como la poesía es un desbordamiento espontáneo en torno a una situación única que cierra su ciclo dentro del texto, así también en el cuento prevalece la situación única subyacente. Es decir: el personaje y su acción confieren importancia a la situación única narrada, que prevalece sobre el carácter de los personajes.
Los temas de la creación literaria son los del hombre como universo: la muerte, el amor, la pasión de vivir desplegada en líneas geométricas que se cruzan y dirigen hacia el infinito. Si el cuento perdurable quiere ser expresión redonda de un momento de quien narra, ha de dejar que fluya desde la profundidad del pozo la luz que dará sentido al texto. Sin decirlo todo, ha de ser amplio para que todo pueda estar contenido en sus límites.
La tensión interior que descubrimos en un cuento no expresa en un sentido único las pasiones o emociones unidas por lazos invisibles en el ámbito espiritual del autor: “El hombre interior es uno” (Coleridge). Es entonces un decir infuso dentro de un espacio preciso, la sugerencia de la intención que la palabra quiere delimitar pero que hasta al autor escapa. Lo narrado en el cuento remite siempre a referencias que están fuera del texto, a lo inexpresable que también dice el poema. Por el contrario, en la novela todo suceso o peripecia – exterior o no a la conciencia de los personajes – quedan siempre dentro de su ámbito. Al igual que en la poesía, en el cuento el autor ha querido decir algo más que tal vez ignora porque está en sus profundidades y nace de motivaciones oscuras. El hecho literario es la actitud consciente y las consecuencias que resultan de la intencionada utilización estética del lenguaje. La poesía y el cuento no tienen intencionalidad y parece que nacieran de un estado “otro”, más allá de la voluntad deliberada de hacer estética del lenguaje: están emparentados con la fantasía y el inconsciente. El cuento así concebido permanece en los márgenes de lo puramente literario, porque nace del deseo y el impulso desconocido de la conciencia, casi como el sueño. Es la exploración de lo que no es consciencia del narrador, la búsqueda del impulso alienante con el uso del lenguaje analógico.
Uno de los cuentos más notables de Díaz Solís es “El Niño y el Mar”, de 1968. Con una gran economía de recursos, nos narra una historia sencilla, natural, pero con un significado apenas insinuado en la literalidad de la narración. El niño solitario llega a la orilla del mar con simples utensilios de pesca: una lata alargada con un asa de alambre, desprevenido en su inocencia. Sin darse cuenta, lo va envolviendo la pleamar mientras está atento a su acción de pescar algo que no sabe qué es. En esa pequeña lucha con el animal que no ha visto lo acecha la muerte de la alta marea, y cuando ve el cangrejo, “enorme, rojizo con sombras azules, sintió el miedo y el impulso de salir del mar:
“Entonces advirtió que estaba pisando en agua, que el mar asaltaba el terraplén de las algas y avanzaba espumoso y vivo por todos lados, recobrando piedras y rocas y plantas marinas que vivían de nuevo en el ritmo del agua. El niño vio lejos la playa y la duna y el cielo detrás de la duna. Envuelto en el ruido del repunte corrió hacia la playa saltando y chapoteando en el agua tibia y clara del mar…”
Una oscura corriente de agua marina surge para mover el destino de los personajes, pero ha sido el ánimo del protagonista el que ha dirigido la acción que lo ha impulsado a escapar fuera del mar. Se conjuga en el episodio la presencia amenazadora del mar, que el niño no ha advertido, con el mecanismo interno de su pensamiento e instinto.
El desenlace nos descubre que fue el cangrejo alzado en sus patas espinosas el que atemorizó al niño y lo salvó de morir ahogado por la pleamar. El tema de este cuento puede decirse con la forma externa de un poema, pero, aun sin eso, su contenido está difuminado poéticamente en los trazos con los que se insinúa la acción del relato.
El narrador utiliza el lenguaje común: la palabra de la tribu, pero desplaza ese lenguaje hacia significados análogos y distintos que sugieren vivencias que no están en el texto del cuento. Sin embargo, no es necesario que se utilice la dicción poética para que se produzca el efecto de poesía en el cuento, y la palabra de la tribu sirve en el propósito. Las catedrales están hechas con las mismas piedras que pisamos en el camino.
La obra literaria de Gustavo Díaz Solís no se reduce a la cuentística. Habiendo hecho estudios en los Estados Unidos de la literatura inglesa y norteamericana, adquirió dominio sobre la lengua y la literatura inglesa y de los Estados Unidos de América. Ejerció la docencia de la literatura inglesa en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde también desempeñó cargos de dirección.
La traducción al castellano de los “Cuatro Cuartetos”, de Thomas Stearns Eliot (Monte Ávila Editores. Caracas, 1991) es un logro de nuestro autor, en el estilo lírico que capta del escritor norteamericano, y por el ejercicio de un lenguaje formal sujeto a las exigencias de cada poema de Eliot.
También trasladó al castellano la poesía romántica de los poetas ingleses William Wordsworth y Samuel Taylor Colerigde (Monte Ávila Editores, colección MEMORABILIA. Caracas, 1987). Con el título de “Baladas líricas”, Díaz Solís nos dejó su recreación de la obra de esos poetas ingleses.
Y no debe olvidarse la versión castellana de nuestro narrador, de Seis poemas de Robert Frost”.
En una entrevista realizada a Gustavo Díaz Solís, en 1969 (citada por José Balza en la edición del libro: OPHIDIA Y OTRAS PERSONAS. Monte Ávila Editores. Caracas, 1989), el narrador expresó: “Cuando uno escribe se está expresando; y la forma de hacerlo puede ser más o menos directa. Así, en vez de interesarse uno por una forma directa se siente más atraído por la forma indirecta. Es una tendencia a la indirección. Para mí resulta difícil practicar eso que hacen algunos poetas: no buscan un correlato sino que exponen sus sentimientos de una vez”.
Caracas, octubre de 2008.
Por Carmen Cristina Wolf
En los años 60 y 80. Pablo Neruda fue “olvidado” por los intelectuales de vanguardia, tal vez por el éxito desmedido que tuvieron los XX poemas de amor, escritos para Matilde Urrutia, transformándolos en uno de los libros más leídos y comentados de la época. Los nuevos poetas buscaban otras formas de decir. Esta posición adversa, se debió a que muchos de ellos no conocían su obra entera.
Por ejemplo, La Barcarola, Cantos ceremoniales, Residencia en la tierra, Cantos Ceremoniales, Odas elementales, que son libros de inmensidad poética. Un pequeña parte de su obra, fue dedicada a personajes políticos controversiales, esto también le valió el rechazo de los demócratas del mundo. Estos “errores”, el poner a la poesía al servicio de posiciones ideológicas, es una minucia, cuando se aquilata la fuerza y la belleza impresionante de la mayor parte de la obra de Neruda. Hoy, selecciono un poema de Los versos del Capitán, y dos poemas de La Barcarola:
8 DE SEPTIEMBRE
Hoy, este día fue una copa plena,
hoy, este día fue la inmensa ola,
hoy, fue toda la tierra.
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso
tan alto que temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a sumergirnos sin desenlazarnos.
Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos,
crecieron hasta el límite del mundo
y rodaron fundiéndose
en una sola gota
de cera o de meteoro.
Entre tú y yo se abrió una nueva puerta (…)
Pablo Neruda, Los versos del Capitán
& & & & &
TE AMO
Amante, te amo y me amas y te amo:
son cortos los días, los meses, la lluvia, los trenes:
son altas las casas, los árboles, y somos más altos:
se acerca en la arena la espuma que quiere besarte:
transmigran las aves de los archipiélagos:
y crecen en mi corazón tus raíces de trigo.
No hay duda, amor mío, que la tempestad de Septiembre
cayó con su hierro oxidado sobre tu cabeza
y cuando, entre rachas de espinas te vi caminando indefensa,
tomé tu guitarra de ámbar, me puse a tu lado,
sintiendo que yo no podía cantar sin tu boca,
que yo me moría si no me mirabas llorando en la lluvia. ^
Porque los quebrantos de amor a la orilla del río,
porque la cantata que en pleno crepúsculo ardía en mi sombra,
por qué se encerraron en ti, chillaneja fragante,
y restituyeron el don y el aroma que necesitaba
mi traje gastado por tantas batallas de invierno?
La Barcarola, Pablo Neruda
& & & & &
EN LAS CALLES DE PRAGA
Recuerdas las calles de Praga qué duras sonaban
como si tambores de piedra sonaran en la soledad
de aquel que a través de los mares buscó su recuerdo:
tu imagen encima del puente San Carlos era una naranja.
Entonces cruzamos la nieve entre siete fronteras
desde Budapest que agregaba rosales y pan a su estirpe
hasta que los amantes, tú y yo, perseguidos, sedientos
y hambrientos,
nos reconocimos hiriéndonos con dientes y besos y espadas.
Oh días cortados por las cimitarras del fuego y la furia
sufriendo el amante y la amante sin tregua y sin llanto
como si el sentimiento se hubiera enterrado en un páramo
entre las ortigas
y cada expresión se turbara quemándose y volviéndose lava
La Barcarola, Pablo Neruda
Por Edgar Vidaurre
Chopin, nunca habló mucho de aquello que lo impulsaba, que lo animaba a componer y tampoco dejó constancia escrita en cartas o diarios sobre los orígenes del lirismo tan pleno y lleno de esa nostalgia tan suya, tan personal. Su música a mi sentir, es lo más acabado desde el punto de vista poético-metafísico. Es romanticismo si, pero con una calidad de abstracción indescriptible e intraducible, como no sea a través de ese aliento contenido, de esa música conectada y surgida de las evoluciones más internas y secretas del alma. Ahora que después de tantos años me he puesto a tocar sus nocturnos y bajo esta obsesión mía que me lleva a develar lo que está detrás de la música que estudio, me había sido imposible desentrañar los secretos de Chopin.
Su vida amorosa fue igual de reservada. Y digo reservada pues la publicitada relación con Aurora Dupin o George Sand no tuvo, (para Chopin por lo menos), el carácter ni la contextura de un amor con contenido total y trascendido. Este poeta, como buen romántico mantuvo la postura ideal de los tiempos y sus amores perfectos eran aquellos que cumplían con la máxima romántica del amor no dicho. De hecho se sabe que mantuvo durante muchos años una devoción sublime por Constanza, a quien le dedico el Adagio del concierto en Fa… y todo el mundo lo supo menos ella.
Sin embargo, por fin he podido entender de manera lenta y conmovedora su tragedia, aquello que se esconde envuelto en el sentir de su Nocturno para piano solo en Fa No 1 Op. 15. Aunque reservado e introspectivo, Chopin ya entrado dentro de un proceso de maduración espiritual y musical, había dejado de ser el joven de ojos tristes y de amor oculto por la joven Constanza para adquirir ese brillo especial que da la vivencia, la experiencia del contacto con su Elan Vital. En los años que duró la separación de su amada Polonia, de sus padres y de Constanza, se constituyó de manera definitiva el alma de este poeta. Fue sobre el año de 1834 que Chopín encuentra por última vez a su padre y a su familia en la ciudad de Karlsbad en los baños termales… donde encontraría también esta vez el verdadero e irresistible cuerpo del amor en la muchacha llamada Maria Wodzinska.
Ya de niños habían correteado y jugado en los jardines, pero ahora su reencuentro se producía en medio del proceso de maduración de ambos. En el transcurso de toda su vida, Chopin sólo fue feliz durante esos veinte días de crepúsculos y rosas, y toda esa felicidad podía caber en las manos ahuecadas de María. Los atardeceres en las terrazas de mayo, le hizo nombrar a su vínculo como El Crepúsculo. Así lo escribieron en las innumerables notas intercambiadas, en las miradas, en los silencios, en las palabras susurradas, en cada flor furtiva que era dejada secretamente en el momento de los adioses… y esta vez, ya no fue el piano de Federico el que habló, sino él, en propia e inteligible voz, a través de esos labios que María describe como los surtidores del aroma de las sombras…
Chopín le pide a María se case con él y ella acepta conmovida y le pide solo treinta días, para tener la aprobación de su padre. Poco sabemos de aquello que vivió Chopin durante ese mes de espera y de ansiedad, más en algunas de las cartas a su hermana de esos días deja ver su certeza en la felicidad inminente, su esperanza, su seguridad en las promesas recibidas por la vida.
La respuesta le llegó el último viernes de noviembre en una carta formal y seca de María en donde le pedía no verla más, haciendo énfasis en la imposibilidad de cualquier tipo de vínculo entre ellos.
El día de su muerte, en el escritorio de Chopin, fue encontrado un paquete hecho de papel especial y atado con cinta rosada en donde estaban envueltas como si fuera un pequeño ataúd, todas las cartas de María, cada pétalo de las rosas furtivas y sobre el mismo a manera de epitafio la palabra Moja Bieda, que en polaco quiere decir mi tragedia… pero tragedia en términos absolutos que abarcan tanto el ámbito físico y espiritual de manera devastadora.
En el maravilloso libro que el Maestro Alfred Cortot escribió sobre Chopin, pude enterarme que sobre la partitura original del Nocturno en Fa No 1 Op. 15 que estoy releyendo en estos días, está están escritas las palabras Moja Bieda….
& & & & &
Fuente: www,edgarvidaurre.net. EL LUGAR MÁS SOSEGADO, página del escritor venezolano Edgar Vidaurre Miranda.
EDGAR VIDAURRE nació en Caracas el 5 de diciembre de 1953, iniciando sus estudios musicales en el año de 1958 en el conservatorio de música Juan Manuel Olivares y de piano con el profesor Jorge Farkas.
Posteriormente, estudió con las profesoras Gerty Haas y María Albino hasta 1976 año en el que obtiene el grado de pianista ejecutante, así como también estudios de teoría y solfeo, armonía, contrapunto e historia de la música con los profesores Alvaro Fernaud, Angel Sauce y R. Hernández López. En el mismo año de 1976 obtiene el título de Abogado de la Universidad Católica Andrés Bello, igualmente realiza estudios de filosofía en la misma universidad. En el año 1991 ingresa a los talleres de poesía del Conac en el Ateneo de Chuao y del Celarg a cargo del poeta Alfredo Silva Estrada de manera ininterrumpida hasta el año de 1995, siendo que paralelamente participa en los talleres libres con las poetisas Elizabeth Schön e Ida Gramcko.
Autor de los libros de poesía:
- La resurrección de los frutos (Mención de honor en la bienal 1993-1994 de poesía mística Antonio Rielo de España)
- Poemas de la tierra (1995)
- La fugitiva (ganador del premio único de Poesía Bienal Latinoamericana José Rafael Pocaterra (1994-1996). Editorial La Liebre libre. Venezuela
- La séptima Rosa (1996)
- El lugar más sosegado de la tierra (Mención de Honor en la bienal municipal de literatura Augusto Padrón, 1997). Colección de Poesía. Secretaría de Cultura del Estado Carabobo. Venezuela
- Panayía (1998-1999)
- El lamento de Ariadna (2002-2004)
Autor de numerosos ensayos sobre poesía, escritos especialmente para los talleres del Celarg, así como, de artículos para los periódicos El Siglo y el suplemento literario Verbigracia de El Universal, conferencista de la Dirección de Literatura del Conac (1996-1997) y del Ateneo de Maracay.
Desde el año de 1989, es colaborador y coeditor de la Editorial Vertiente Continua del Poeta Alfredo Silva Estrada, y director fundador del Fondo Editorial Diosa Blanca. Es Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela.
Marisol Marrero: Una venezolana canaria
Por Blanca Miosi
http://blancamiosiysumundo.blogspot.com
Esta primera entrada del año la quiero dedicar a una autora venezolana: Marisol Marrero. Pocas veces he tenido oportunidad de leer a escritores venezolanos, no porque no los haya; hay muchos y muy buenos, según las críticas y los círculos literarios del país. Tal vez sea enteramente mi culpa el no buscarlos debido a la mala suerte que he tenido con las editoriales venezolanas.
Pero ahora no se trata de hablar de mí sino de Marisol Marrero, cuya primera novela: Lotte von Indien, La coloniera de Tovar, tuvo tal éxito que ahora publica por Planeta, y la saga continúa, pues es una trilogía de la que no me pienso perder la última, apenas salida del horno.
En Caracas existe un clima muy agradable, estamos a una altura de novecientos metros sobre el nivel del mar, de manera que pese a estar en una zona caribeña no existe un calor excesivo, pero si uno recorre por sus montañas, las cuales rodean productid=”la Gran” w:st=”on”la Gran Caracas, especialmente la cordillera que nos separa de la costa, encontraremos que el clima es tan frío como en cualquier lugar de Europa en otoño o principios de invierno.
Lotte, diminutivo de Carlotte, es la protagonista de esta primera parte llamada Lotte von Indien. Vino con su familia desde la Alemania de los años 1840, en un barco junto a un grupo de inmigrantes alemanes de productid=”la Selva” w:st=”on”la Selva Negra, atraídos por la propaganda que de la Venezuela de entonces se hacía. Una niña soñadora, a la que le gustaba leer e inventar historias. Sin embargo, Lotte es una protagonista dura, hermosa y muy apasionada, y es aquí donde la maestría de Marisol Marrero nos envuelve, pues transforma momentos álgidos en sueños sofocantes, y utiliza una prosa a la que pocas veces como lectora he tenido acceso.
La novela que le sigue a la niñez y juventud de Lotte es Niebla de Pasiones. En ella va quedando atrás la niña de las preguntas sin respuestas, de los amores equivocados, para rendirse a la evidencia de que está enamorada, y se va descubriendo capa tras capa como si estuviéramos ante una cebolla, y con cada capa nos enfrentamos a situaciones que ni siquiera habían cruzado por nuestra mente, vamos descubriendo secretos, mentiras, infamias, amores, y tal como el título Niebla de pasiones,quedamos envueltos en una bruma que por momentos no es la que enturbia La Neblina, el lugar donde ocurren la mayoría de los hechos, allá en las sierras de productid=”la Colonia” w:st=”on”la Colonia Tovar, a solo treinta minutos de Caracas, la capital. Es la de nuestros corazones. Entonces el tiempo se contaba de otra manera, no había caminos, ni existían las facilidades de transporte de hoy. Por otro lado Venezuela estaba siempre convulsionada por alguna revuelta, un golpe de estado, un levantamiento o una guerra civil, de manera que los tranquilos colonos alemanes no comprendían dónde se hallaba aquel paraíso que les habían descrito cuando se animaron a mudarse de continente.
& & &
Los datos históricos acerca de las revueltas y saqueos de Ezequiel Zamora, sus pleitos con Páez y la figura paciente y conciliadora de Guzmán Blanco se ven reflejados como si la autora hubiese conversado con ellos. Lotte se ve envuelta en rebeliones y amores en viajes de regreso a Europa convertida ya en una hacendada que con sus propias manos levantó los cafetales que aprendió de un personaje que llegó a ser presidente de Venezuela por poco tiempo. Me encantaría poder develar más detalles pero entonces restaría el placer a los lectores, de encontrarlos. Solo puedo decir que nada es lo que parece ni todo lo que brilla es oro. A veces es más que eso. El erotismo que se respira es profundo, deja huella, Marisol es una maestra describiendo la pasión, mientras juega con nuestra propia mente.
La lectura de estas dos primeras partes me ha dejado una niebla en el alma, y eso solo es posible cuando la comunión entre lector-escritor se da por completo.
*Marisol Marrero vino a Venezuela muy pequeña procedente de las Islas Canarias. Es socióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela, tiene una maestría en Psicología Social y ha sido profesora universitaria. Ha publicado doce libros de poesía y dos ensayos. En narrativa: Las brujas modernas vuelan en la red, y Alonso e Isabel, además de esta trilogía,
Es Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela y del Pen Club de Venezuela.
Carmen Cristina Wolf
I
Miles de hojas caídas desde el Génesis
me acercan a tus pasos.
Voy por la senda de llegar a ser
y sólo llegaré a ser
si soy Contigo
Y seré Contigo en tu alegría.
* * *
II
Te imagino
pescando en las orillas del mar de Galilea,
tallando la madera
con tus manos de bosque repartido
y un halo de aserrín en los cabellos.
Cristo
de la cosecha y de la siembra.
Cristo
del pensamiento y la batalla.
Cristo
del vino y la vendimia.
Cristo
del ideal y la palabra.
Cristo
de la esperanza y de los sueños.
* * *
III
Hay un instante
entre el atardecer y la ternura
en que el tiempo se va lejos de mí
y doy gracias al tiempo
por haberse marchado
y dejarme
en la eternidad
por algunos momentos.
Así
me voy acostumbrando.
Quiero vivir
prisionera de tu Libertad,
hoy dejo el libro abierto.
Voy a buscarte
lo inmortal me llama.
* * *
IV
Para hablar Contigo
no necesito más que la claridad
de una voz que atraviese el universo
y te cante.
Deseo aprender de Ti
el lenguaje del alma
Yo quiero escribir cantos para Ti.
que echen a andar por el mundo
escritos con palabras de cristal, de madera
de fuego transitivo
* * *
Selección del libro Canto al Amor Divino, Editorial Cármina, Caracas 1998. Autora: Carmen Cristina Wolf, poeta venezolana
Una asociación civil sin fines de lucro creada con la misión de reunir a los escritores para conocer, estudiar, investigar, promover y divulgar sus obras, ideas y proyectos; propiciar la investigación y creación de una base de datos de los autores y libros publicados; promover la incorporación de escritores de otros países y en líneas generales, proyectar la literatura venezolana e hispanoamericana.