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	<title>Círculo de Escritores de Venezuela &#187; Entrevistas</title>
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	<description>Divulgación de literatura hispanoamericana. 20 Aniversario</description>
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		<title>ENTREVISTA A ELIZABETH SCHÖN</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2011 16:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Venezolana]]></category>

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		<description><![CDATA[LA POESIA TRANSFORMA LA REALIDAD Conversaciones con Elizabeth Schön por Laura S. Leret Conocí a la poeta Elizabeth Schön una tarde de octubre de 2004 en la librería Macondo durante una tertulia sobre su obra. Nos leyó algunos de sus poemas e intercambió palabras con el público. Yo le pedí que me dedicara su libro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LA POESIA TRANSFORMA LA REALIDAD</p>
<p>Conversaciones con Elizabeth Schön</p>
<p>por Laura S. Leret</p>
<p>     Conocí a la poeta Elizabeth Schön una tarde de octubre de 2004 en la librería Macondo durante una tertulia sobre su obra. Nos leyó algunos de sus poemas e intercambió palabras con el público. Yo le pedí que me dedicara su libro Ráfagas del establo (2002): “A Laura. Su nombre tiene el sonido del arpa para después convertirse en poemas”.   </p>
<p>Se interesó por mi poesía.  Me dijo: “Yo puedo ayudarte”. Me invitó a su casa, así como lo hizo con tantos aficionados a la poesía y al estudio de la literatura. </p>
<p>Compartí la invitación con las compañeras del taller de poesía, que por aquella fecha nos dictaba la poeta Yolanda Pantin.</p>
<p>Llegamos a su casa en Los Rosales, un viernes por la tarde. Ella nos esperaba con entusiasmo, nos ofreció una tisana de frutas que bebimos en un vaso transparente de cristal rojo. Las paredes del estudio, donde nos recibió, mostraban cuadros y esculturas que habían sido obsequios de sus amigos artistas: Elsa Gramcko, Mercedes Pardo, Alejandro Otero. Un patio interior sembrado de jazmines y matas de mango, impregnaba el ambiente de aromas y flores.</p>
<p>Cada una de nosotras fue leyendo un poema de su autoría. Elizabeth Schön nos escuchaba con atención y hacía los comentarios de rigor, que nosotras apuntábamos al margen de las estrofas. </p>
<p>Unos meses después de aquella visita, Elizabeth Schön sufrió un derrame cerebral que le paralizó la pierna izquierda y le dificultó el habla. No volvería a caminar sin la ayuda de una andadera.<br />
     Regresé por mi cuenta varias veces a conversar con ella. Elizabeth Schön solía esperarme sentada en una amplia silla en su cuarto. Al escuchar mis pasos, su perra Shirley salía a mi encuentro, mostraba sus caninos y  sus ojos me amenazaban por un instante,  para después regresar a su sitio, debajo de la cama de su ama.</p>
<p>Así fue como descubrí a una mujer en la última etapa de su vida, entablamos una amistad que fue interrumpida por su muerte en mayo de 2007. </p>
<p>Me hablaba sobre su infancia  y sobre sus facultades extra sensoriales que se hicieron evidentes a muy temprana edad. Era frecuente que Elizabeth Schön  percibiera la sombra de su madre o la  de su abuela y que  conversara con ellas. “No hay porque tenerle miedo”,  me decía. “Al contrario, me satisface sentirlas, saber que están cerca”.  Otro día me comentó  sobre  un  sueño que la estremeció,  y me preguntaba “tú ¿qué crees? que fue cierto”.  Yo le contestaba que sí, que su sueño tenía todas las características de un viaje  astral. Una experiencia que le sirvió de inspiración para su libro Visiones Extraordinarias (2006).</p>
<p>Cada vez que la visitaba, conversábamos sobre las fotos de las paredes de su cuarto. La de su esposo Alfredo Cortina con lentes grandes y redondos se asomaba entre los libros del estante; la de su hermano, el profesor universitario en los Estados Unidos, colgaba de la pared detrás de su cama junto a la de su abuela Columba Ibarra Delfino, y al frente, se veía a la joven  Elizabeth Schön, de unos 20 años, con pantalones negros y  bombachos, rodeada por sus compañeros y profesores de la escuela de Filosofía en la U.C.V. </p>
<p>Cuando platicábamos sobre poesía, me explicaba que el poema es capaz de transformar la realidad con sus metáforas. Por ejemplo, “fíjate en este verso” de su libro La flor, el barco, el alma (1995)</p>
<p> “Para mirarla / raspamos el cielo y se desprenden las nubes / la lluvia, la centella / aun lo luminoso, esférico, espacial / desde el primer instante del sol”. </p>
<p>Y yo entendía que no es cierto que raspemos el cielo ni que como resultado de nuestra acción se desprenda la lluvia, lo esférico espacial, y sin embargo la poesía tiene la facultad de crear una imagen nueva, otra realidad, y  por ello me decía: “la poesía es la expresión artística más innovadora, más que cualquier otra, la poesía transforma la naturaleza, la poesía une cielo y tierra”. </p>
<p>Es un concepto que el artista plástico Jesús Soto comparte cuando dice: “yo creo que es una idea magistral el hecho de asociar las cosas más desasociadas del mundo en un poema (…) Pero las mismas cosas, exactamente los mismos temas, pintados en un cuadro bidimensional, hacen una vulgar naturaleza muerta (…) Los artistas pasan a ser ilustradores, imaginarios del pensamiento revolucionario de la poesía.”(Garrido, 2005, p.41).</p>
<p>LA TRAPECISTA<br />
 “Yo iba al parque y les preguntaba a las niñas “¿tú tienes madre?” “¿y está viva?” y si me decían que estaba muerta yo me iba corriendo para la casa porque yo sabía que eso me iba a suceder a mí. Yo llegué un día de una piñata y me dijeron que mi madre estaba muerta…”</p>
<p>“Me gustaba caminar por los techos de las casas, me parecía divino, yo sentía plup plip plup plip…tenía una terraza, y ahí yo me encaramaba y brincaba a la otra casa, caminaba por los techos y me montaba en las matas de mango de Las Mercedes.”</p>
<p>“Me encantaba un árbol, subirme a las ramas, yo me sentía una trapecista hacía todas las maromas que hacían en los circos, me enganchaba las piernas en las ramas y miraba para el piso, entonces ya había muerto mi madre y mi tía me regañaba, “mija, bájate de ahí que te vas a caer” y yo pensaba cómo se le ocurre decir eso, si yo no me voy a caer.”</p>
<p>“Yo no era de muchas amigas porque a mí lo que me gustaba era montarme en los árboles y bailar, no me gustaban las muñecas, el muñeco es una cosa falsa.”</p>
<p>“Viví en Caracas hasta los doce años hasta que nos mudamos a Puerto Cabello, yo me fui contenta porque yo sabía que me iba a conseguir con el mar y con el cielo que vive dentro del mar.”</p>
<p>LA SELVA</p>
<p>“Yo iba mucho a San Esteban y me bañaba en un río con unas piedras enormes, el río me embrujó. En San Esteban conocí la selva y a las culebras. Yo no le tenía miedo a las culebras, yo las veía, se metían debajo de las camas, por las ventanas, ellas bajaban por las paredes. Todos los fines de semana íbamos a San Esteban caminábamos por las carreteras de tierra y cuando veíamos a una culebra enrollada, agarrábamos un palo y la pinchábamos por la cabeza y no se podía mover.” </p>
<p>“Cuando veías una culebra debajo de tu cama te ibas a dormir a otro cuarto, eso era lo que hacíamos.  Una vez la abuela de unas amigas, las Konecke, era una viejita encantadora, ella se fue acostar y resulta que tenía debajo de la cama a una mapanare y se armó aquel escándalo, ella dijo “déjenla quieta, no la despierten” y a las cinco de la  mañana se fue la culebra por las ventana de la casa. Nunca matábamos a las culebras, ellas eran una compañía, si las culebras se arma ¡ya está! te dan el picotazo. A un niño le mordió una mapanare y pasaron un día para conseguir el carro para llevarlo al hospital de Puerto Cabello, no sé si vivió.” </p>
<p>LAS HERMANAS GRAMCKO Y ALFREDO CORTINA</p>
<p>“En Puerto Cabello vivía una colonia de descendientes de alemanes, allí conocí a Ida y a Elsa Gramcko todas las tardes ellas salían con su papá a casa de las tías y yo las veía pasar desde el balcón de mi ventana, y me decía, estas se ven inteligentes y ellas se me quedaban mirando. Un día en la iglesia Elsa le regaló una tarjetita de su primera comunión a mi hermana y mi hermana le regaló la suya y así comenzó nuestra amistad.”</p>
<p>“Yo me sentaba con Ida Gramcko a leer a Azorín, a los escritores españoles de la época, yo tenía que acompañarla y leer todo lo que ella leía, siempre fuimos muy unidas, sobre todo con Ida quien era la más necesitada de cariño. Yo le di todo el cariño que pude, te digo sinceramente es la mujer más inteligente que he conocido, tenía una memoria…era un monstruo.”</p>
<p>“A Puerto Cabello llegaban muchos turistas, y a nosotras nos encantaba verlos, yo en la noche acostada antes de dormir hacía un cuento con esos turistas… Me costaba dormir porque empezaban los presos del castillo de Puerto Cabello a tirarse al agua y yo sentía cuando se los comían los tiburones, eran presos políticos de Gómez, ellos lloraban con unas argollas que les ponían y yo los sentía, no podía dormir porque sabía que los presos iban a empezar a gritar.”</p>
<p>“Yo comencé a escribir creo que cuando estudiaba en la universidad y entonces cuando yo hacía esos trabajos sentía que tenía que decir otras cosas aparte de la escuela de filosofía y comencé a escribir poesía, creo acerca de una rosa y se lo enseñé a Ida Gramcko: “eso no me gusta, es muy cursi”, me contestó, “bueno, no es malo ni bueno, lo que sé es que no me deja nada”. </p>
<p>“Volví a escribir mucho tiempo después y deje esos papeles bajo otros papeles y cuando Ida llegó, creí que ella estaba leyendo un estudio sobre Kant que yo había hecho y ella decía “¡qué bello!” yo sabía que era un trabajo que yo tenía que entregar al profesor García Bacca, yo estaba confundida pero “¿cómo? ¿qué bello?”, “Ida, ¿qué estás leyendo?”, “La Selva” me contestó, “¿Eli, quien escribió esto?”, “¿quien tú crees Ida?” y yo callada, “pero Eli, tu tienes esos papeles ¿de quienes son? ¿tuyos?”, “Eli esto se puede publicar” y yo estaba horrorizada, entonces ella y mi esposo Alfredo lo mandaron para un concurso y salió ganador.”</p>
<p>“Desde el primer momento que vi a Alfredo Cortina me gustó. Me lo presentó Elsa Gramcko en Puerto Cabello, él era su tío. Una vez me llamó y me dijo: “vente para acá que te voy a presentar a tío Alfredo, él te quiere conocer,” yo le contesté: “estoy muy ocupada”, “que te vengas para acá,” me dijo.” </p>
<p>“Vi a un hombre de lentes, simpático y agradable, a mí me dio pena y me fui, él pregunto que quien era yo. “Esa es una amiga que vive al frente,” contestaron, “pues llámala para ir a pasear”. Elsa me fue a buscar pero yo no quería ir, “tienes que venir” me dijo, por fin me convenció y me metió en el carro y yo quedé al lado de él porque él estaba manejando, entonces viene un muchacho que también se llamaba Alfredo y me dice “¿cómo estas?¿cómo te va?”, “me va bien y tú”, “bien ¿no es que íbamos a pasear a la Plaza Flores?”, “hoy no puedo”, le contesto, “tengo un compromiso”, “bueno, adiós.” Alfredo Cortina me dice “¿ese se llama Alfredo como yo?”, “sí, se llama Alfredo como usted”, “y ¿ese es tu novio?”, yo le dije “no”, “bueno, ahora yo soy tu novio”. Desde ese momento me llamó su novia, yo me quedé horrorizada porque yo era una pifiola.” </p>
<p>“Alfredo fue el creador de la radio en Venezuela, yo lo quise tanto, nos casamos en Puerto Cabello, la hermana le dijo: “esa muchacha es como mi hija, pórtate bien, tú te dedicas a ella,” él le contestó,”yo, yo soy incapaz”, “¿cómo? si tú tienes una novia en cada parroquia de Caracas,” eso me lo contó Alfredo a mí.”</p>
<p>“Yo nunca más he querido otro hombre, él era una maravilla todos los muebles que tú ves los hacia él, la casa vivía  llega de gente, él era un hombre agradable, inventaba charadas, inventaba cuentos y la gente venía acá a cada rato, mi matrimonio fue una maravilla, nosotros nunca peleamos. Cuando yo empecé a escribir él me apoyó.” </p>
<p>LA POESIA LO INVADE A UNO</p>
<p>“Sentí la necesidad de conocer, explorar sobre el silencio, un lenguaje que me llevara a mi madre, este es el mejor lenguaje pero no lo entendemos.”</p>
<p>“Existen distintas realidades, otra realidad, la realidad es múltiple, realidades que no se conocen.  Cuando estoy en este cuarto y decidí no salir porque no puedo caminar entonces escribo en un cuaderno y cuando leo me doy cuenta que hay una tristeza en el fondo, un estado de ánimo muy íntimo.”</p>
<p>“La poesía lo invade a uno, la cara, los ojos, las manos, la vista, todo lo invade porque sino, no llega,  lo que llega es un viento, y la  poesía nunca es viento, es firmeza cuando es viento ¡qué va! La poesía viene de una fuerza interior, lo bello es que ese centro lo tiene uno pero vive a través de la poesía, el autor sale corriendo busca un papel y escribe y puede hacer  hasta un libro, así comienza el trabajo.”</p>
<p>“Cuando nace un libro irrumpe como una montaña de la tierra que pareciera tocar el cielo.Cuando tomo una hoja, yo siento que allí está todo, ella misma se prepara, lo bello de la creación es darle el lugar a una cosa que está oculta que no se sabía que podía existir, cuando me pongo a pensar, las hojas caen en mi cabeza, un tumulto, un remolino de colores, la hoja de papel es seca, la mano es la que ayuda a la poesía, el cuerpo la ayuda, el cuerpo resiste, la poesía resiste a través del papel.  El libro es el fondo del río, tú lo ves clarito.”</p>
<p>“El ser y la poesía es lo mismo, el ser es el fundamento, los poetas actuales siguen otro camino que es más fácil donde el ser no está a la vista, lo diario se ha usado para crear, lo malo es que se quede en eso. Los poetas actuales lo único que quieren es figurar.”</p>
<p>Enviado por la escritora Laura Leret para esta Revista.<br />
Muchísimas gracias por esta entrevista tan densa y hermosa, que nos entrega momentos únicos en la existencia de nuestra amad poeta Elizabeth Schön.<br />
Carmen Cristina Wolf, Editora</p>
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		<title>Entrevista a Carmen Cristina Wolf en la Feria del Libro de Baruta Sábado 5pm</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Oct 2010 12:10:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[¨El poder le teme al amor, porque el amor no teme a nada¨. Es uno de los aforismos de La llama incesante, el último libro de Carmen Cristina Wolf. A partir de las 5 de la tarde del sábado 23 de octubre, Jon Aizpúrua entrevistará en vivo a la escritora venezolana Carmen Cristina Wolf, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>¨El poder le teme al amor, porque el amor no teme a nada¨. </em></strong>Es uno de los aforismos de <strong><em>La llama incesante</em></strong>, el último libro de Carmen Cristina Wolf.</p>
<p>A partir de las 5 de la tarde del sábado 23 de octubre, Jon Aizpúrua entrevistará en vivo a la escritora venezolana Carmen Cristina Wolf, para el programa radial Valores del espíritu. Se escuchará a través de Unión Radio en todo el país. La programación se desarrolla en el marco de la Feria del Arte y del Libro de Baruta, en la Plaza Alfredo Sadel.</p>
<p>La autora ha escrito que la lectura crea espacios de libertad y desarrolla el sentido crítico. Para ella leer ha sido siempre uno de los mayores tesoros y el gozo existencial que produce a nada puede comparársele. Ha dedicado numerosos escritos a la importancia del lenguaje, el verdadero hogar del ser humano. Wolf  ha dicho que las palabras que emplea una persona, la van modelando y transformando en lo que ella es y será, por eso hay que cuidar tanto lo que se dice.</p>
<p>El <strong><em>Centro de estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (CEIAS</em></strong>) ha publicado su libro <strong><em>La llama incesante</em></strong>, Aforismos, en una segunda edición. Escribe:</p>
<p><strong><em>¨Quiero escribir cantos para ti, que echen a andar por el mundo, con palabras de cristal, de madera, de fuego transitivo¨</em></strong></p>
<p>Algunos de sus poemarios son: H<strong><em>uésped del amanecer, Escribe nn poema para mí, Atavíos, Canto al Amor Divino, Canto al Hombre, Prisión abierta</em></strong>. Y un libro de ensayos que lleva por título <strong><em>Retorno a la Vida. </em></strong></p>
<p>Los ensayos y monografías de Carmen Cristina Wolf, sobre la obra de autores venezolanos e hispanoamericanos, han sido publicados en diarios y revistas nacionales e internacionales. Los más conocidos tratan de la obra poética de Rafael Cadenas, Luz Machado. Juan Liscano y Eugenio Montejo. La recopilación de sus ensayos forma parte de un libro inédito.</p>
<p><em>Fernando Bosch Cárdenas</em></p>
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		<title>ENTREVISTA A EDUARDO SANCHEZ RUGELES</title>
		<link>http://www.circulodescritoresvenezuela.org/2010/05/18/entrevista-a-eduardo-sanchez-rugeles/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 May 2010 13:48:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Expresamos nuestra gratitud a Roberto Lovera De Sola, por permitirnos publicar la entrevista realizada por él al novelista Eduardo Sánchez Rugeles, ganador del Premio de Novela “Arturo Uslar Pietro” 2010. Lovera De Sola es investigador histórico y literario, crítico, editor y antólogo venezolano. Entrevista a Eduardo Sánchez Rugeles. Mayo de 2010    -¿Cuáles son tus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Expresamos nuestra gratitud a <strong>Roberto Lovera De Sola</strong>, por permitirnos publicar la entrevista realizada por él al novelista <strong>Eduardo Sánchez Rugeles</strong>, ganador del Premio de Novela “Arturo Uslar Pietro” 2010. Lovera De Sola es investigador histórico y literario, crítico, editor y antólogo venezolano.</p>
<p><strong>Entrevista a Eduardo Sánchez Rugeles. Mayo de 2010</strong>  </p>
<p> -¿<strong><em>Cuáles son tus orígenes vitales? ¿Dónde naciste? ¿Cómo era tu familia? ¿Cuál son tus recuerdos de tu papá y mamá?</em></strong></p>
<p>Nací en Caracas, en 1977. Mi familia, hasta el día de hoy, ha permanecido idéntica al modelo que recuerdo desde los más tempranos años ochenta. El formato “hogar” es el mismo que cuando era niño. Mis primeros recuerdos, en su conjunto, están arraigados en la urbanización Santa Mónica. Toda mi vida la viví en Santa Mónica, hemos hecho un peregrinaje desde la Principal, pasando por las adyacencias del antiguo Centro Comercial Parsamón, hasta las Colinas, donde viven mis viejos hoy día. Mi padre es abogado, mi madre es abogada; luego, tras graduarse, mi hermana estudió Derecho y también es abogada. A pesar de esa influencia, siempre supe que no tendría temperamento, interés ni temple para ejercer el Derecho.</p>
<p> ¿Recuerdos de infancia sobre mis padres? José, mi papá, escuchando algún LP, instruyéndome tácitamente en los cursos académicos de Billo Frómeta, Alfredo Sadel, Sonora Matancera y, a mediados de los 80, su celebración con súbito interés, por la aparición de una joven promesa llamada Yordano di Marzo. Tere, por su parte, aparece en la cocina. Mi mamá siempre ha sentido pasión por la cocina.</p>
<p><strong><em>-¿Qué lo llevó a ser escritor</em></strong>?</p>
<p>No lo sé… A pesar de la cantidad impresionante de libros de Derecho en mi casa, también había una biblioteca –pequeña pero creciente- de obras literarias. Siempre me gustó leer. La lectura contemplativa y la desproporcionada afición por el cine sensibilizaron mi imaginación por lo que siempre estaba inventando historias y reescribiendo finales a mi manera.</p>
<p><strong><em>-¿Qué lecturas influyeron en su formación</em></strong>?</p>
<p>De niño leí con fervor a Julio Verne. En mi casa había una pequeña colección de obras de Verne que me interesaron mucho. Tenía la tara precoz de ir a los libros después de las películas. Es decir, si la película me fascinaba luego me iba a las librerías a buscar las fuentes. Recuerdo, con peculiar interés, dos obras que me descolocaron y me hicieron sentir una especie de mortificada ignorancia, porque eran sumamente raras y no se parecían mucho a las películas que me habían fascinado: “La historia interminable” de Michael Ende y, la más incomprensible, “El nombre de la Rosa” de Umberto Eco. Leí a Eco con 12 años. Esa experiencia, seguramente, debe haberme generado algún tipo de trastorno. No entendí nada. También, en la adolescencia, me aficioné a mi querida literatura chatarra, la cual recuerdo con especial afecto: Sidney Sheldon y V.C Andrews, entre otros. Flores en el ático, fue un punto de inflexión en mi adolescencia romántica. Las grandes obras vinieron después, a los  16, quizás. Inicié mi aprendizaje literario más severo con “Cumbres borrascosas”.</p>
<p><strong><em>-¿Por qué escribe?</em></strong></p>
<p>Otra pregunta difícil…Creo que hay distintos tipos de escritura. Hay relatos de oficio, de pasión o mero pasatiempo. Puedo decirte, por ejemplo, que mi novela Transilvania, unplugged fue un ejercicio de escritura que asumí con la dignidad profesional de un oficio. Blue Label, por otro lado, es un relato de pasión, simplemente, me senté a escribir una historia arraigada en alguna parte de mi “adentro” –por no decir espíritu o cualquier otra categoría imprecisa- y así, salió. Honestamente, no sé por qué escribo. Esta pregunta me confrontó a la mítica experiencia narrativa de la página en blanco. Si te dijera que escribo para conocerme, para buscar la verdad, para purgar mis demonios o cualquier otro lugar común del existencialismo creativo, mentiría. Con ese tipo de respuesta sólo lograría dar un efecto de falsa intensidad. No sé por qué escribo, sólo sé que necesito hacerlo.</p>
<p><strong><em>-¿Cómo realiza su trabajo de escritor, a que horas lee, a qué horas escribe?</em></strong></p>
<p>Leo de noche. Sufro de insomnio. De 11:00 a 3:30 –más tardar- sólo leo o veo películas. Muy raramente, -tendría que estar muy involucrado con un texto-, escribo en la noche. Escribo en la mañana. Me despierto, me tomo un café y a escribir. Teclado puro y duro hasta la hora del almuerzo. Nunca desayuno. Todo el mundo me dice que eso me traerá severos traumas de salud haciendo hincapié en ese aforismo –probablemente inventado por la Kellogs- que dice que “el desayuno es la comida más importante del día”. Sólo puedo escribir a gusto al despertar. Por lo general, escribo de corrido hasta el mediodía.</p>
<p> <strong> CUESTIONARIO PROUST (1892). Respuestas de Eduardo Sánchez</strong></p>
<p> -El principal rasgo de mi carácter: Sana impasibilidad</p>
<p> -La cualidad que deseo en un hombre: Autenticidad</p>
<p>-Lo que más aprecio en mis amigos: el sentido del humor</p>
<p>-Mi principal defecto: Indiferencia que, en ocasiones, traduce por antipatía.</p>
<p>-Mi ocupación preferida: dar clases, leer y escribir. Nada más.</p>
<p>-Mi sueño de felicidad: (La respuesta está en el siguiente punto)</p>
<p>-Cuál sería mi mayor desgracia: Honestamente, no lo sé. Existe un universo infinito de felicidades y desgracias posibles, no podría precisar una en particular. Puedo decir que celebro cualquier forma aproximada a la felicidad y padezco cualquier acercamiento a cualquier manifestación de la desgracia.</p>
<p>-Lo que querría ser: Director de cine; maestro… saxofonista en los años 30.</p>
<p>-El país donde desearía vivir: Eslovenia.</p>
<p>-El color que prefiero: Negro.</p>
<p>-La flor que amo: La rosa blanca; no la amo, pero me gusta.</p>
<p>-El pájaro que prefiero: Por su lealtad a la humanidad, a pesar de su suciedad  y sus ruidos insoportables, me simpatizan las palomas.</p>
<p>-Mis autores favoritos en prosa: ¡ALVARO MUTIS!. Proust, casualmente, aunque sólo he leído las dos primeras partes de La Recherche. Thomas Mann. En su momento, -tengo tiempo sin leerlo-, Dostoyevsky. Vargas Llosa, José Donoso, Onetti. Una influencia importante en los últimos años, han sido los autores Ivo Andric y Vassili Grossman. (El puente sobre el Drina es de las mejores cosas que he leído).</p>
<p>-Mis poetas preferidos: Soy muy mal lector de poesía; no conozco obras generales de poetas, sólo, a veces, me aficiono a poemas particulares. Te puedo citar, por ejemplo: la “Derrota” de Cadenas que siempre me ha golpeado; “Las elegías de Duino” de Rilke que son de una belleza trascendental, algunas cosas de Ramos Sucre, otras de Baudelaire –“Las letanías de Satán”, por ejemplo-.</p>
<p>-Mis héroes favoritos en la ficción: En la literatura no me gustan los héroes. Nada me parece más aburrido que un héroe; prefiero los personajes convencionales, fracasados, acomplejados, perdidos, desorientados. Me interesa más el ser humano que el héroe. Me interesa más el Hércules de Dürrenmat, por ejemplo, que el invulnerable referente clásico.</p>
<p>Adoro, sin embargo –con afecto lúdico-, a todos aquellos farsantes que protagonizaban las películas de acción de los años ochenta: John MacClane (Duro de matar); Martin Riggs (Arma Mortal) o el gran Dutch (Depredador).  Curiosamente, nunca me gustó Rambo.</p>
<p> Mis heroínas favoritas en la ficción: En literatura, por su desenlace trágico, me simpatiza Salambó… En la ficción más burda: Cheetara, de Los Thundercats.</p>
<p>-Mis compositores preferidos: Rimsky-Korsakov, Modest Mussorsky; Leonard Cohen, Bob Dylan, Joaquín Sabina, Andrés Calamaro y Silvio Rodríguez.</p>
<p>-Mis pintores favoritos: Edvard Munch, Rubens; Berthe Morisot e Isaac Levitan, en algún momento, tanto en literatura como en música y pintura estuve muy interesado por los rusos del XIX. En Venezuela siempre estuve enamorado de la obra pictórica de Cristóbal Rojas. Federico Brandt también me resulta muy interesante.</p>
<p>-Mis héroes en la vida real: Tengo problemas con la palabra “héroe”. No tengo héroes, es la verdad. Hay personas que me simpatizan y que respeto. Me simpatiza el héroe cotidiano; me refiero a las personas que hacen bien su trabajo, confían en la buena voluntad y van por el mundo sin poses ni falsas expectativas. Te puedo citar, en este sentido, al barbero de mi viejo, Giovanni (QEPD) o al carnicero de la Arco Iris en Santa Mónica, Antonio; o al viejo Sergio (QEPD) de la Librería Divulgación. Todo aquel que logre conservar la virtud y sobrevivir al envilecimiento, la corrupción y la trivialidad existencial en un lugar como Caracas para mí es un héroe.</p>
<p>-Mis heroínas en la historia: Mary Shelley&#8230; por haber escrito algo como Frankenstein en el contexto en el que lo hizo; por su vida mortificada y difícil.</p>
<p>-Mis nombres favoritos: Lautaro, Laura.</p>
<p>-Lo que detesto por encima de todo: El culto a la mediocridad.</p>
<p>-Caracteres históricos que más desprecio: Simón Bolívar y el Ché Guevara. Más que a ellos –que, probablemente, eran personas agradables- desprecio los usos políticos que se han hecho de sus nombres y su perniciosa proyección mitológica.</p>
<p>-El hecho militar que más admiro: Admiro todas las derrotas de cualquier ejército.</p>
<p>-La reforma que más estimo: Tengo simpatía contemplativa –habría que estudiarlo a fondo para reforzar el criterio- por la mayoría de las reformas que adelantó Isaías Medina Angarita. Eso, en el caso venezolano. En general, entiendo que no existe ley más humana y racional que la abolición de la esclavitud.</p>
<p>-El don de la naturaleza que querría tener: Pericia musical, saber tocar un instrumento y ser autodidacta para pianos, guitarras, teoría y solfeo. Musicalmente, soy torpe y sordo, es una de mis mayores frustraciones.</p>
<p>-Cómo me gustaría morir: Según el formato clásico del cobarde, un infarto mientras duermo..</p>
<p>-Estado presente de mi espíritu: Paz, tranquilidad, afable paradoja.</p>
<p>-Faltas que me inspiran más indulgencia: Cualquier manifestación de la mediocridad. En particular, la mediocridad adscrita a los espacios de poder.</p>
<p> <strong>-CUESTIONARIO DE BERNARD PIVOT, Respuests de Eduardo Sánchez</strong></p>
<p> -¿Cuál es tu palabra favorita? Melancolía</p>
<p>-¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Nacionalismo</p>
<p>-¿Qué es lo que te causa más placer? Compartir hallazgos musicales con mi viejo mientras degustamos un trago. –Él un whisky, yo una cerveza-.</p>
<p>-¿Qué es lo que te desagrada? Hablar de dinero.</p>
<p>-¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce? No lo sé, los sonidos de mi casa, ruidos domésticos. Los sonidos de mi casa en Santa Mónica y los ruidos de mi diminuto apartamento en Plaza Castilla (Madrid).</p>
<p>-¿Cuál es el sonido o el ruido que más te aborrece escuchar? El taladro del dentista y la voz de cierto presidente.</p>
<p>-¿Aparte de tu profesión, cuál te hubiera gustado ejercer? Me habría gustado hacer cine.</p>
<p>-¿Qué profesión nunca ejercerías? Político o militar. Tampoco me gustaría ser periodista.</p>
<p>-Si el cielo existe&#8230;y te encontrarás con Dios en la puerta: ¿qué te gustaría que &#8211;Dios te dijera al llegar?</p>
<p>Me gustaría tratar de darle una explicación y que él, indiferente, sin mirarme el rostro, diga algo así como:“Sí, sí, sí, chico, ya, sí… pasa”.</p>
<p> &amp;   &amp;   &amp;</p>
<p><strong> Roberto Lovera De Sola</strong>: crítico, investigador histórico-literario, bibliógrafo, antólogo, promotor cultural, editor de Publicaciones (1994-2000). Fue Vicepresidente del Ballet Clásico de Venezuela (1991-93), Vicepresidente, del Ballet Nacional Juvenil de Venezuela (1993), miembro fundador de la Fundación para el rescate del acervo cultural venezolano (1976), de la Fundación Francisco Herrera Luque (1992) y del “Ballet de las Américas” (1994). Es miembro del Consejo General de La Casa de Bello (1996),Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela. Entre sus libros hay que citar <strong>Bibliografía de la crítica literaria venezolana</strong> (1982), <strong>Guía de la historia de Venezuela</strong> (1982), <strong>Bolívar y la opinión pública</strong> (1983), <strong>Eróticos, erotómanos y otras especies</strong> (1983), <strong>Hondas reflexiones para largas esperanzas</strong> (1984), <strong>El gran majadero</strong> (1984), <strong>Interrogando al gran ausente</strong> (1987), <strong>Con el lápiz en la mano</strong> (1990), <strong>Tomás Polanco y sus libros</strong> (1991), <strong>Lo masculino y lo femenino entrelazado</strong> (1992), <strong>Curazao, escala en el primer destierro del Libertador</strong> (1992), <strong>El ojo que lee</strong> (1992), <strong>Crónica de los Presidentes de Venezuela</strong> (1993), <strong>El oficio de ser venezolano</strong> (1994), <strong>La larga casa del afecto</strong> (1994), <strong>La obra histórica y literaria de Guillermo Morón</strong> (1994) y <strong>Los pasos vitales de Andrés Eloy Blanco</strong> (1966).</p>
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		<title>En amena tertulia con Magaly Salazar Sanabria</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 23:09:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Poemas en el silencio de lo eterno Por Alvaro Pérez Capiello La palabra está allí, aleteando, esperando, el carbón sobre el blanco del papel o el ánimo al ritmo del cursor de la computadora para que la celebremos con unos textos o poemas en el silencio de la eternidad. Si la escalera no pierde su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://circulodescritoresvenezuela.org/blog/wp-content/uploads/2010/03/blog_amanecer.gif" style="MARGIN: 0px 0px 0px 9px; WIDTH: 250px; DISPLAY: inline; FLOAT: right; HEIGHT: 164px" height="164" border="0" width="250"/> <strong><em>Poemas en el silencio de lo eterno</em></strong></p>
<p>Por <strong>Alvaro Pérez Capiello</strong></p>
<p>La palabra está allí, aleteando, esperando, el carbón sobre el blanco del papel o el ánimo al ritmo del cursor de la computadora para que la celebremos con unos textos o poemas en el silencio de la eternidad. Si la escalera no pierde su pasión por la movilidad, nuestra voz interior siempre llegará a los peldaños de arriba.</p>
<p>Una tarde lluviosa, como tantas en esta Caracas que transita los últimos días de noviembre, nos acercamos a la casa de la poeta Magaly Salazar Sanabria. Allí, rodeados de libros, emprendimos un viaje a un territorio inexplorado y carente de balizas, un periplo que nos condujo al encuentro del ser interior de la mano de Lorca en Fuentevaqueros, Gabriela Mistral en Vicuña, y Pablo Neruda en Isla Negra.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿Escribes todos los días?</em></strong></p>
<p>Todos los días asumo unos diálogos con Dios, con los libros, la música, la naturaleza, el cosmos, los seres humanos, los animales, el trabajo amoroso y anónimo que desarrollo por los otros, la casa, a la que le dispenso solicitudes de paz y sabrosura y la parte perversa de la cotidianidad: la calle, los trámites de esto o aquello, el tráfico, el insulto, la basura, las colas, la inseguridad, la violencia, la mediocridad. Varios asuntos me entretienen en un espacio que trasciende lo tóxico y que dinamiza una escritura &#8220;virtual&#8221; en mi memoria, pero que no me permiten escribir todo lo que yo quisiera. Tal vez, porque todavía no tenga mucha conciencia de si soy poeta o no. Pero en ese lugar, las diligencias espirituales de gente como yo, lejanas al mantuanismo, permanecen en vigilia.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿Consideras que Venezuela es un país de poetas?</em></strong></p>
<p>Sí, de buenos poetas. Habría que estudiar mejor a grandes poetas y críticos como Guillermo Sucre, que establece un estudio de la poesía latinoamericana. Es en el análisis y en la conciencia crítica del lenguaje donde se establece la distinción entre los poetas. Son los poetas los que hacen posible una identidad, pero no como imitación de una imagen referencial. Grupos como &#8220;Viernes&#8221;, dieron aliento a la modernidad, &#8220;Presente&#8221;, &#8220;Suma&#8221;, y &#8220;Contrapunto&#8221;, de los años cuarenta. De los cincuenta, &#8220;Cantaclaro&#8221;, en los sesenta, &#8220;Sardio&#8221;, &#8220;Tabla Redonda&#8221;, &#8220;El Techo de la Ballena&#8221;. Más tarde, en los años 80, surgen &#8220;Tráfico&#8221; y &#8220;Guaire&#8221; y en 1989, &#8220;Quaterni Deni&#8221;. En cada época, se han distinguido poetas como Andrés Bello, Pérez Bonalde, José Antonio Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo Larriva, Vicente Gerbasi, Ramón Palomares, Elizabeth Shön, Ana Enriqueta Terán, Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Alfredo Silva Estrada, Guillermo Sucre, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Víctor Valera Mora, Luis Alberto Crespo, Gustavo Pereira y tantos valiosísimos, que olvido en este momento, sin perdón.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿Qué temáticas abordas en tu obra?</em></strong></p>
<p>Contrariamente a lo que piensan algunos autores, que opinan que la obra de un poeta debe ser como un solo libro, creo, sin alardes, que uno debe obedecer sus voces interiores. &#8220;Lo importante no es el tema, sino la manera de tratarlo: el espíritu con que se contemple&#8221;, dice Rafael Cadenas. Y eso es cierto. A los efectos, me importan algunas temáticas: De manera esencial, la libertad, como principio y fin de la condición humana.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿Qué libros han impactado tu sentir de manera especial?</em></strong></p>
<p>Leí siendo una adolescente temprana, La importancia de vivir, de Lin Yu Tang, un libro de la casa de mi abuela, Los diálogos socráticos, de Platón, Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, Cántico Espiritual, de San Juan de la Cruz, Primero sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz, Los sueños, de Quevedo, Ulises, de Joyce, Una temporada en el infierno, de Rimbaud, Símbolos de transformación, de Jung, El despertar de la sensibilidad, de Khrisnamurti, La Divina Comedia, de Dante. Hay muchos libros que me han impactado pero la lista sería demasiado larga.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿El libro es un bien condenado a desaparecer?</em></strong></p>
<p>Creo que la tecnología no debe asustarnos porque ella ha activado al mundo, se ha tornado imprescindible y ha originado nuevas funciones, nuevos nombres y nuevos espacios. Al poeta, al escritor, en general, le toca entrar en esa propuesta y relacionar esos signos en busca de nuevas significaciones. Mientras el libro siga presentando una trama verbal de múltiples significados, en la cual se reconozcan los poderes del lenguaje, la pasión se vuelva lucidez y la lucidez se torne en pasión, según planteaban Rimbaud y Mallarmé, es difícil que desaparezca. El libro debe oponer sus significados a los significantes que constantemente crea la tecnología. Además, existe la erótica del texto, de la que han disertado Susan Sontang y nuestra María Fernanda Palacios, que impide que un objeto tecnológico haga desaparecer -al menos, a corto plazo- la existencia del libro.</p>
<p><strong><em>&#8212;¿Qué cualidades, a tu juicio, debe reunir un buen poeta?</em></strong></p>
<p>Es un tanto arriesgado dar una definición acerca de lo que es un buen poeta. Sin embargo, me atrevo a mencionar, sin ninguna ostentación, algunas ideas: Cuando al leer la poesía de un autor se prenda de nosotros la presencia de un espíritu, que se mueve como una solicitud y no como un hecho consumado, ese es un buen poeta. También, aquel que, sin desdeñar la cualidad del pensamiento, no descuida el tratamiento del lenguaje y no se afirma en la exhuberancia de una adjetivación desmesurada. Los buenos poetas son aquellos que equilibran la emoción y el intelecto, o sea, la emoción debe nacer de una sola virtud creadora, como dice Huidobro.</p>
<p><strong><em>Tras la pista de un libro <br/>Cuerpos de resistencia</em></strong></p>
<p>Magaly fija la mirada en una lámpara azul de opalina, mientras sus dedos se dejan caer sobre la poltrona verde de la biblioteca en un intento por develar los secretos de la tapicería. El silencio no dura, sólo es una pausa, un instante para meditar en su último libro, Cuerpos de resistencia editado por el Círculo de Escritores de Venezuela. &#8220;El poemario -nos dice- contempla otro tema muy importante y que se conecta con la libertad, es el de la resistencia a la invasión de los sentidos, los valores, los derechos humanos, el empantanamiento de la palabra y la verdad.&#8221; En los textos de Cuerpos de resistencia, se trata de resistir a través de la solidaridad, el arte, la lucha, el respeto y el amor al otro, en lo particular y en lo global. Los poemas están cargados de un sentido irónico, en los que se establece un juego con la polisemia de las palabras, el claroscuro y los contrastes. &#8220;Si yo fuese niño,/ pintaría con muchos colores la pantalla/ para que sean de payaso,/ en vez de horror,/ las horas del tonto&#8221;. (pág. 22).</p>
<p><strong>Magaly Salazar Sanabria</strong> nació en La Asunción (Isla de Margarita, Venezuela). Licenciada en letras de la UCV, Magíster en Literatura Hispanoamericana en la UPEL, realizó estudios de doctorado en Barcelona (España). Directora de la Casa de la Cultura &#8220;Monseñor Nicolás E. Navarro&#8221; de la Asunción (2000-2003), es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Ha publicado: No apto para los ritos de la sacralización, Ardentía, La casa del vigía (Mención de Honor del Concurso Fondene 1992), Bajío de sal, Levar fuegos y sietes, entre otros. Ha representado con éxito a Venezuela en diversos encuentros poéticos. Como bien lo apunta Lidia Salas: &#8220;la poeta descifró las claves y nomenclaturas para aprehender las razones de la vida y la muerte. Los universos construidos por su escritura han tenido la fascinación del acento delicado y la hondura de la reflexión que sobrepasa esa mera descripción de la mirada&#8221;.</p>
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		<title>Alejo Urdaneta: Intenciones y formas del lenguaje</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 16:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevistador: Álvaro Pérez Capiello 1. ¿Cuándo descubrió su vena de escritor? Creo que la inclinación hacia el arte no tiene un momento preciso para manifestarse. Todos hemos tratado de escribir un poema en la adolescencia, para celebrar la aparición del amor o por sentido patriótico. Recuerdo que tenía aproximadamente doce años cuando puse en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entrevistador: Álvaro Pérez Capiello</strong></p>
<p>1. <strong>¿Cuándo descubrió su vena de escritor?</strong></p>
<p>Creo que la inclinación hacia el arte no tiene un momento preciso para manifestarse. Todos hemos tratado de escribir un poema en la adolescencia, para celebrar la aparición del amor o por sentido patriótico. Recuerdo que tenía aproximadamente doce años cuando puse en el papel unas frases rimadas que querían ser poesía. Ya había leído a Andrés Eloy Blanco en &#8220;Canto a los Hijos&#8221;, y me sentía llamado a decir como él la emoción a través de la palabra. Pero no creo que pueda decirse que eso era el descubrimiento de una pasión por escribir. Es que estábamos enamorados. Allí nace toda pasión.</p>
<p>2. ¿<strong>Tiene algún libro de cabecera?</strong></p>
<p>He tenido siempre, desde que era niño, libros en la cabecera de la cama. Fueron las novelas de Rómulo Gallegos o de Uslar Pietri en la adolescencia. Con el tiempo ha cambiado el título de los libros que esperaban lectura. Leo siempre en la noche y al comienzo del día, pero es la lectura de obras que no tienen propósito de investigación. En el momento del descanso o al comienzo de la jornada de trabajo hay libros que esperan: una novela de Coetzee, el Premio Nobel surafricano, o un cuento de Julio Cortázar o de Carlos Fuentes. Me inclino por los cuentos o la poesía. Hay música en esos géneros literarios.</p>
<p>3. ¿<strong>El escritor nace o se hace?</strong></p>
<p>El escritor no nace, va haciéndose progresivamente. Nada nace espontáneamente. Todos venimos a la vida con las mismas realidades y vamos adquiriendo en la formación que recibimos señales para lo que seremos en el futuro. Es verdad que hay algunas disposiciones en cada individuo para estar en el mundo. Se es realista o idealista, y eso determinará el modo de nuestro actuar en la vida. Tampoco se nace ingeniero o músico, pero en el fondo de la escogencia hay influencias, genéticas o sociales, que dirigen la elección.</p>
<p>4. <strong>¿Cuál cree que debe ser el papel de los intelectuales en la sociedad contemporánea?</strong></p>
<p>Cuando fui joven tenía la imagen del artista solitario que lucha con sus demonios. Era una visión romántica tomada de los autores que leía en esa época: Thomas Mann, Herman Hesee (¿Quién no leyó: &#8220;Demián&#8221; o &#8220;El lobo estepario?). Y en nuestro país eran en aquella primera juventud escritores como Julián Padrón o Guillermo Meneses los que atraían esa inquietud que llamábamos metafísica. El tiempo ha ido mostrando otra cara y la época nos exige expresar la realidad sin formas extrañas. No podemos cerrar los ojos ante la crudeza del modo de vivir de nuestra América adolorida, es un deber del escritor hacerlo. Ya Nietszche está en el nicho de nuestras ansiedades, lo mismo que Sartre y el existencialismo. Los leemos y tenemos en nuestra formación su actitud de protesta, pero el tiempo nos reclama otra manera de ver el mundo, para colaborar en su salvación con el arte como arma espiritual insustituible. Esa literatura que escribe y lee el siglo XXI es otra, y no obstante guardamos una reserva en aquellos autores que despertaron nuestra individualidad. Estoy firmemente del lado del individualismo y en contra de la visión totalitaria que nos quieren imponer del Estado como interés supremo. Siempre el hombre prevalecerá como humanismo personificado.</p>
<p>5 <strong>¿Considera, de cara a las nuevas tecnologías, que el libro es un bien condenado a desaparecer?</strong></p>
<p>Escribí un ensayo que he titulado: Forma e intenciones del lenguaje, todavía inédito, en el que defiendo al lenguaje y trato de su enfrentamiento con otras formas expresivas de la comunicación, como internet o las artes visuales de la tecnología. Me parece imposible que pueda abolirse la lectura de Rey Lear o de una novela de Virginia Woolf. ¿Has pensado cuán difícil es leer a pedazos a Virginia Woolf? La lectura de un libro es insustituible en la relación autor &#8211; lector (o auditor espectador, si es teatro). Exige tener ante los ojos la totalidad. Déjame leerte unas frases de Thomas Mann acerca del lenguaje, que puse como epígrafe al ensayo de que hablé: &#8220;Un arte que se sirve del lenguaje como instrumento producirá siempre creaciones extremadamente críticas, pues la lengua es en sí misma una crítica de la vida: la nombra, la toca, la designa y la juzga, en la medida en que le otorga vida&#8221;. En ese ensayo tuve presente la obra de George Steiner: &#8220;Después de Babel&#8221;, donde el ensayista defiende la diversidad de la lengua como elemento de expansión de la cultura.</p>
<p>Observa, por ejemplo, de qué modo el inglés que se habla en todo el mundo ha simplificado la sintaxis de la lengua, para convertirla en fórmulas abstractas y simbólicas limitadas en el uso, y nos vemos llevados a una uniformidad de la cultura. El angloamericano se ha constituido en una lengua predominante, quizás por el sustrato político que lo sustenta, enlazado estrechamente con la idea de progreso. Puede verse cómo la electrónica en el medio masivo de comunicación en las computadoras utiliza de modo exclusivo ese inglés concreto y unívoco para su manejo (aunque leamos después en otras lenguas el producto), y no nos deja más que la opción de formas limitadas de expresión, y debemos acatarlas si deseamos convivir adecuadamente en el nuevo estadio de las relaciones interpersonales.</p>
<p>6. ¿<strong>En un texto literario, es más importante el fondo o la forma?</strong></p>
<p>El arte es ante todo forma. ¿Hay alguna relación orgánica entre estilo, que es la forma, y el fondo o contenido de una obra? El estilo es el valor expresivo de la obra y precede al contenido. Octavio Paz dijo unas palabras muy elocuentes en relación con el fondo y la forma en la poesía. Permíteme leerlo: &#8220;&#8221;Las verdaderas ideas de un poema no son las que se le ocurren al poeta antes de escribir el poema sino las que después, con o sin su voluntad, se desprenden naturalmente de la obra. El fondo brota de la forma y no a la inversa. O mejor dicho: cada forma secreta su idea, su visión del mundo. La forma significa; y más: en arte sólo las formas poseen significación. La significación no es aquello que quiere decir el poeta sino lo que efectivamente dice el poema. Una cosa es lo que creemos decir y otra lo que realmente decimos&#8221;.</p>
<p>Cuando leemos un poema, la satisfacción que nos procura no se debe al contenido sino a la energía o expresividad encarnadas como forma en él. El arte literario no tiene un uso posterior, no hay una finalidad en el arte. Al leer la Divina Comedia no buscamos una historia: la investigación de los hechos que laten en su texto. El arte es &#8220;algo&#8221;, una cosa en el mundo, no una exégesis del mundo. Y por eso digo que es forma antes que contenido.</p>
<p>7. ¿<strong>Qué condiciones, según su criterio, debe reunir un buen cuentista?</strong></p>
<p>Horacio Quiroga nos dejó lo que él llamó: El decálogo del perfecto cuentista. Allí nos expone los requisitos que debe reunir un autor de cuentos. Quizás lo dijo en broma. Creo que la mejor manera de expresarlo la hizo Julio Cortázar cuando dijo que el cuento venía al autor como una sensación que lo impulsaba a convertir un episodio concreto de la vida en un cuento. Y digo que en resumen el cuento es un episodio determinado que nace como un latido y toma forma desde adentro. Se abre al autor una realidad inesperada que puede o no tener desenlace. Es igual que la poesía, que vamos construyendo de retazos que salen por su cuenta para darle forma al poema. Es una repentina aparición.</p>
<p>El cuentista no escribe deliberadamente el cuento, es el mismo cuento el que surge ante él como necesidad y, como un taumaturgo, el escritor va dándole salida al impulso para crearlo.</p>
<p>No sé si hay algunas condiciones que debe tener un cuentista para serlo realmente. Tampoco se le exigen al poeta. La única pudiera ser una atención inconsciente al movimiento de la vida, estar con las antenas desplegadas para captar el movimiento de un suceso en su aparición instantánea, y luego dejarlo al juego de la invención. <br/>El cuentista de verdad es un poeta.</p>
<p>8. ¿<strong>En qué proyectos trabaja en la actualidad?</strong></p>
<p>He terminado dos libros: El primero es de cuentos, con el título: &#8220;Follaje inmenso de rumores&#8221;. Son cuentos no muy diferentes a los que he escrito hasta ahora, en los que prevalece el sentido poético. El otro libro es un ensayo que ya he nombrado antes: &#8220;Forma e intenciones del lenguaje&#8221;. Un estudio acerca del lenguaje, de sus limitaciones y los riesgos que debe enfrentar en el mundo de hoy.</p>
<p>Escribo constantemente, algunas veces poesía (por cierto, nunca he publicado poesía en libro), otras veces ensayo o cuentos. Todo eso está en reposo, esperando su maduración. Saldrán esas obras cuando ya no me llamen ellas mismas a revisarlas.</p>
<p>Fuente: <em>El Diario de Caracas,</em> 16 de octubre de 2008</p>
<p><strong>Aejo Urdaneta,</strong> abogado, narrador, poeta y ensayista.</p>
<p><strong>Álvaro Pérez Capiello,</strong> novelista, ensayista, crítico de arte, editor, Presidente del Consejo Consultivo del C. E. V.</p>
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		<title>Helena Sassone por el mundo de la narrativa</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 13:05:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de Escritores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista realizada por Carmen Cristina Wolf Iniciamos una conversación con esta mujer madrileña, que ha vivido casi todo su tiempo en Venezuela y le dedica gran parte de la existencia a la escritura. Vivaz, inteligente y de gran sentido del humor, residenciada desde muy joven en Caracas. Es una de las fundadoras del Círculo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entrevista realizada por <a href="http://literaturayvida.blogsome.com/">Carmen Cristina Wolf</a></strong></p>
<p>Iniciamos una conversación con esta mujer madrileña, que ha vivido casi todo su tiempo en Venezuela y le dedica gran parte de la existencia a la escritura. Vivaz, inteligente y de gran sentido del humor, residenciada desde muy joven en Caracas. Es una de las fundadoras del Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela y de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro de Venezuela. Forma parte del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela. Tiene una extensa obra publicada, tanto en poesía como en teatro y novela, y ha colaborado durante muchos años con el diario Panorama de Maracaibo. Parte de su obra ha sido traducida al francés.</p>
<p><strong>&#8212;Me gustaría que hablaras de tu segunda novela, <em>No siempre el olvido.</em></strong></p>
<p>&#8212;Se trata de mi obra número 21. En narrativa primero fue un libro de cuentos, <em>Entre cuatro paredes</em>, del cual Benito Milla, entonces director de Monte Avila, tuvo que retirar los ejemplares enviados a España, vetados a causa de la censura franquista. Años después aparecería mi primera novela <em>Toquemos Bach</em>. Ésta se agotó rápidamente, y a pesar de que fue muy leída y comentada, nadie advirtió su estructura musical: claro que estas innovaciones suelen sorprender.</p>
<p><strong>&#8212;¿Y el resto de tu obra?</strong></p>
<p>&#8212;Estuve muy enfrascada en la crítica literaria, en el ensayo. Para mí junto a la poesía era lo más esencial en el campo de las letras. Por el análisis crítico entraba en el mundo de los otros; por la poesía entregaba mi mundo a los demás. Ha sido mi manera de vivir. En poesía mi primer título fue <em>Entre nubes</em>, <em>entre piedras</em>, editado por Lírica Hispana en Caracas; el primero de mis ensayos, también publicado por Monte Avila, fue Buho de papel.</p>
<p><strong>&#8212;De los géneros que cultivas, la narrativa, el ensayo, el teatro, la poesía ¿cuál prefieres?</strong></p>
<p>&#8212;Todos los géneros literarios me interesan, pues al representar diversas formas de expresión se relacional con los diferentes que han de buscar la forma del mensaje: el tema que suscita el género. Diríamos que el asunto determina la estructura. La vieja antinomia entre fondo y forma que Croce creyó resolver.</p>
<p><strong>&#8212;Si nos circunscribimos al campo del relato, de la novela, Ortega y Gasset dio inicio en la España de su tiempo a una polémica acerca de esto en sus ideas sobre la novela; creo que alguna vez lo has referido.</strong></p>
<p>&#8212;Sí, el filósofo sostenía, primero, que la novela era un género muy exigente: &#8220;Siempre ha sido muy difícil producir una buena novela … es un error representarse la novela &#8211; y me refiero sobre todo a la moderna- como un orbe infinito del cual pueden extraerse siempre nuevas formas … Es prácticamente imposible hallar nuevos temas.&#8221; Segundo, &#8220;la falta de nuevos temas produce en el lector embotamiento de la facultad de impresionarse.&#8221; Tercero, &#8220;al padecer el escritor la penuria de temas posibles, necesita compensarla con la exquisita calidad de los demás ingredientes&#8221;.</p>
<p>Evidentemente, Ortega pensó que la decadencia de la novela podía salvarse porla forma. Yo estoy absolutamente convencida de que las técnicas del lenguaje , la estructura formal, ha acudido en ayuda de su supervivencia. La sobrevaloración de los elementos formales es consecuencia del desarrollo del género narrativo: una dialéctica estructural que empieza por contar, imitar, sigue por interpretar el mundo, continúa por crearlo. De la epopeya, género épico-heroico que se refería a grandes hechos, a la novela documento, el realismo, la novela mimética, el naturalismo, la novela psicológica, se ha llegado a la novela formal, el noveau roman francés de Robbe-Grillet o a la novela Mobil de Butor.</p>
<p>Los estructuralistas por su lado, influyeron definitivamente con su crítica formalista en el cuerpo del relato. Gerard Genette expresó que si nos circunscribimos al campo de la creación literaria, definiremos sin discusión el relato como la representación de un sucedido o de una serie de acontecimientos, reales o fantásticos, por medio del lenguaje escrito. Combinar un conjunto de acciones en un mito, un cuento, una epopeya, una novela.</p>
<p><strong>&#8212;En esa vastedad del relato, como narradora y como crítico, ¿qué destino crees asumen los diferentes modos del relato en la narrativa contemporánea?</strong></p>
<p>&#8212;La epopeya como género épico heroico juega un papel preponderante en el estudio histórico de las diversas literatura. No leeríamos <em>El cantar de Roldan</em>, la más perfecta epopeya del ciclo carolingio, traducido al español por Benjamín Jarnés, o la famosa epopeya renacentista <em>La Araucana</em>, de Alonso de Ercilla, son joyas de la narrativa. Actualmente &#8220;lo heroico&#8221; se asume de otro modo, basta recordar <em>La Guerra y la paz</em> de León Tolstoi, y contemporáneamente, el <em>Don apacible</em> de Mijail Scholojov. Sabemos que tanto la epopeya como la novela se caracterizan por su considerable extensión, no obstante, la epopeya propiamente dicha decayó por su infantilidad emotiva normativa.</p>
<p>En cuanto al mito para mí es algo muy serio: un valor cultural universal, cuya denominación griega deslumbra. En Homero, mito quería decir discurso, palabra. Más adelante, mito es fábula o narración maravillosa. Se trata también de una ficción alegórica por medio de la cual se ofrece una enseñanza moral. Recordemos los fablieaux de la literatura francesa o la fábula milesia, cuento o novela inmoral, que actualemte conforman un seudo-género narrativo.</p>
<p>Mas sería incompleta mi respuesta si dejara de referirme a la novela-mito, muy estudiada por Albéres, quien ve en Joice &#8220;el último novelista de la Edad Media&#8221;, o como escribe Michel Butor, de la novela-mito, que no sería otra cosa que la expresión narrativa oponible a la novela popular.</p>
<p>No obstante, hay una vigencia en la clasificación no tan reciente, de Edwin Muir sobre la novela, que cataloga en tres tipos: la <em>Dramatic Novel</em>, la <em>Novel of Charácter</em> y la <em>Chronicle Novel</em>. Raro es la novela que no pertenece a uno de estros tres tipos.</p>
<p><strong>&#8212;Dentro de este polifacetismo de la novela, ¿dónde te situarías? ¿Qué ha sucedido en un silencio narrativo de aproximadamente veinte años?</strong></p>
<p>&#8212;El perfeccionamiento del oficio en cuanto al género novela, la creación en otras áreas, como la crítica y el ejercicio de la autocrítica, que en aras de la exigencia a veces te paraliza. La poesía era mi afirmación; sin embargo, mis cuentos de Entre cuatro paredes conformaron un Ser que no quise repetir. El cuento es tema único, expuesto en tiempo breve. No me ha tentado sino como un aporte al sentido general de una novela.</p>
<p><strong>&#8212;De tu exposición acerca de las diversas estructuras de la novela, y tu identificación con algunas de las ideas orteguianas, podría deducirse tu preferencia por la técnica, es decir la forma el lenguaje, perdiendo relieve el tema o asunto. Si esto es cierto, háblanos de la estructura de No siempre el olvido.</strong></p>
<p>&#8212;Comenzaré por observar que, en principio, sin tema no hay forma -aunque puede no haber argumento en el sentido antiguo corriente- porque el tema o &#8220;fondo&#8221; determina la forma. Pero ésta es el arte del artista, el estilo del escritor, el modo como expone el novelista. A mí me tienta siempre prescindir de lo cronológico, usar el tiempo sin fechas del recuerdo como evocación significante. El tiempo sería la medida de los hechos en el instante de revivirlos, como las notas de una partitura musical que cobran vida al interpretarlas. <em>No siempre el olvido</em> está pensada como estructura musical. Esto es de vieja data: las investigaciones que precedieron. Al estudio semiológico de la crítica de teatro, sobe la que tengo obra publicada, me llevaron a buscar nuevas formas de la novela, cuya lectura siempre terminaba aburriéndome.</p>
<p>Pero he aquí que un día, leyendo un análisis narrativo de Frederick Kart, hallo que éste califica de gran sinfonía el Cuarteto de Alejandría, a la vez que exalta otras composiciones como estructuras musicales de la actual novelística, entre éstas la suite, el tema con variaciones, la fuga y el contrapunto.</p>
<p>En <em>impromptu,</em> cuatro partes y un <em>finale</em> se divide el material narrativo de la obra <em>No siempre el olvido</em>, que tiene un fin crítico-social, no moralizante, entiéndase. Su estructura sería el tema con variaciones.</p>
<p>Estas estructuras musicales no son fácilmente detectables, por otro lado se sabe que el lector de novelas va a la búsqueda del tema o del argumento, es lo que vende, y sólo la crítica avanzada descubre la arquitectura invisible. De la fiebre estructuralista me quedaron algunos hallazgos. De la música, el pensamiento del antropólogo belga Claude Lévi-Strauss toma la dialéctica de los temas y de las variaciones, cuyos análisis aparecen en obras como El arte de la fuga, de Juan Sebastián Bach; en el estudio dedicado a la tetralogía de Wagner, <em>El anillo de los Nibelungos</em> y en las obras sobre Schoenberg, Webern y Alban Serg. A la vista de todo esto y tras las palabras de Lévi-Strauss, de que &#8220;estamos a punto de presenciar la desaparición de la novela, cuando la denominada música serial sustituye a la novela como género&#8221;. Te diré: desde hace muchos años el cine y, ahora, las series televisivas argumentales, son causa de la decadencia de la novela. Las novelas premiadas se comienzan a leer y se abandonan. ¡Es urgente la transformación literaria de la novela!</p>
<p><strong>&#8212;Hablemos de diferencias entre tus dos novelas. Técnicas, elementos autobiográficos en <em>Toquemos Bach</em> y <em>No siempre el olvido.</em></strong></p>
<p>&#8212;Creo necesario registrar el tiempo que media entre una y otra; veinte años suponen cambios en el mundo, en la sociedad inmediata al escritor y cambios en quien escribe. <em>Toquemos Bach</em> es una obra más lírica. El encanto inédito de pasar una breve temporada en la ciudad de Telemannn, Magdeburgo, en una Alemania organizada y llena de eventos culturales, como las excelentes orquestas de cámara, el teatro de Brecht y los certámenes literarios, detrás de &#8220;la cortina de hierro&#8221;, como decía la sinopsis de la contraportada, exaltaron mi inventiva. La historia no es autobiográfica. Los personajes tal vez fueron reales, pero desde mi perspectiva. Su estructura también es musical: un trío de cámara cuyos tres instrumentos son los personajes.</p>
<p>Esta estructura pasó inadvertida para ls críticos, entonces como ahora. Aunque en el caso de No siempre el olvido, la clasificación del material podría presumirla. Creo que la narración es fugada, con reiteraciones y temas repetidos, para alimentar cualquier soledad. Como en mi novela anterior, lo autobiográfico es la descripción de las ciudades, la narración de sucesos y circunstancias desde el mirar afectivo del autor. En los relatos, lo argumental no suele ser personal. El punto de vista y la sensibilidad con que se asume y se expone, sí.</p>
<p>En estas dos novelas yo me propuse la crítica social de sistemas que ahogan al ciudadano de nuestra contemporaneidad. La libertad es un duelo entre sendas.</p>
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