CANDAYA.COM - EVENTOS EN VENEZUELA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carmen Cristina Wolf   
Sábado, 04 de Julio de 2009 15:48

La Editorial CANDAYA participará en la VIII Bienal Mariano Picón Salas y estarán en varias ciudades de Venezuela a partir durante el mes de julio, con  nuevas publicaciones de autores venezolanos y extranjeros. Los editores Olga Martínez y paco Robles nos envíaron un mensaje  con su itinerario de actividades.

¡Sean Bienvenidos!

Para más información abrir www.candaya.com

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Círculo de Escritores de Venezuela

                                                                                                                                              
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Ana María Eiras publica "Los secretos de Aurora" PDF Imprimir E-mail
Escrito por CEV   
Martes, 30 de Junio de 2009 00:29

 

 

CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA INVITA

  ANA MARÍA EIRAS

  presenta su nuevo libro

 Los secretos de Aurora

 Los secretos de Aurora, indaga con

maestría el cuerpo de la soledad.

Ana María Eiras recrea obsesiones,

máscaras, tatuajes que el hombre

ha utilizado desde los comienzos de la civilización

para despojarse de las carencias existenciales.

 

Editorial Vinciguerra, Buenos Aires 2009

Colección breviarios

 

&   &   &

 

Presentarán la obra las poetas Carmen Cristina Wolf

y Lidia Salas Rincón, del Círculo de Escritores de Venezuela

 

Fecha: Viernes 3 de julio de 2009 – Hora 7 pm

Lugar: Sala Mozart, Colegio Emil Friedman

Calle Emil Friedman, Urb. Los Campitos

Caracas

 

Brindis de honor

 
Poema de Carmen Cristina Wolf: Serranías de Cádiz PDF Imprimir E-mail
Escrito por CEV   
Domingo, 21 de Junio de 2009 15:21

 SERRANÍAS DE CÁDIZ
               
    Por Carmen Cristina Wolf
 
    Aquellos seres recios me contaban
de sus viajes al bosque de las vírgenes.
 
    Árboles femeninos con sus trajes de corcho
esperan a los hombres que en hilera
atraviesan las sendas pedregosas.
Nueve años en silencio, el bosque se despliega
mientras borda  dibujos en su cuerpo.

    Alcornoqueros rudos
que cantan sus saetas en las noches
después de un largo día de faena.
Tumban sus hachas cerca del fogón
empinan las botellas y la bota de mosto
antes de sumergirse en la negrura.
 
    Se venera a los árboles
antes de desnudar el tronco altivo.
Vírgenes, se enamoran y se entregan
el talador  despoja de su traje  liviano
en golpes delicados y precisos
como un diseñador de alta costura

    Ignora el alcornoque
que ha de ocupar su sitio en las botellas
y servirá de ayuda al estudiante para pinchar papeles
al profesor para poner las notas.

    Luego bajan, los hombres, sus borricos y  mulos
sus mujeres  esperan con el puchero humeante
ellas también son vírgenes de nuevo.

    Desde entonces,
imagino aquel bosque, sus ardillas
y sus amantes que cortejan vírgenes.
 
        Árboles con sus faldas de ropaje liviano.

Caracas, 2009


 

 
DESPERTAR PDF Imprimir E-mail
Escrito por Alejo Urdaneta   
Domingo, 21 de Junio de 2009 14:55

ALMA MATER

  Por Alejo Urdaneta

 DESPERTAR

Ha estado en coma por varios días. La trajeron a este lugar aséptico del Hospital Universitario, porque aquí cuenta con la atención médica apropiada, sin riesgos. Una complicación pulmonar que le impide respirar, y por eso la conectaron al tubo respirador. Ella no se opuso y, por el contrario, dio a los médicos esta solución que hemos consultado.
Nadie dice una palabra de la enfermedad de Cora ni de la sanación pedida a santos y doctores. Hay que esperar, es la única frase que se escucha en la puerta de la gran sala blanca. Y es tan joven para cargar con esto. Todos aguardan el momento de su despertar, sorprendida en la ruptura del sueño, y mientras tanto salen a ver las noticias de la televisión con la violencia cada vez más creciente: Cora en la Universidad en una toma del camarógrafo, delante de un grupo de sus compañeros de la facultad de Medicina, a los que arenga con decisión y claridad, en defensa de la autonomía universitaria y la libertad del pensamiento que el gobierno pretende cercenar. Allá detrás del parapeto improvisado para Cora se ve el humo de los gases y puede percibirse el miedo. Fue allí la caída de Cora a causa de un golpe de perdigón en el pecho. La protesta es justificada, dicen los parientes y amigos de Cora que pueden verla con autorización del responsable de la sala. Cora en la cama clínica, llena de tubos y pausas en la respiración, todo equilibrado para que el corazón funcione bien.
El sueño es controlado con sedantes, pero aun así hay momentos en los que Cora parece despertar, se mueve inquieta y ha abierto los ojos. Buen síntoma de mejoría, dice la madre a su lado en este momento de visitas, y aprovecha este despertar para hablarle a Cora al oído, quedamente, y le dice que la ama y que Dios la sacará de este dolor que es el dolor de todos, dalo por seguro hija mía. Y el tiempo pasa y Cora flaca y pálida, inconsciente y con un tubo en la boca y la respiración en ritmo calmado, repetido sin saltos. La respuesta de los médicos es siempre la misma: “todo sigue estable”.
Afuera continúa el ruido de los disparos, lo ven en las noticias de la sala de visitantes, separados de Cora por una puerta que impide el paso a quienes no sean médicos o auxiliares. Gente corriendo por las avenidas sombreadas de árboles de la universidad. Pueden verse los murales de Vasarely en la plaza central, y un vitral de Léger en la limpia  construcción de la Biblioteca. Las cámaras de cine van presurosas detrás de las imágenes del polvo y la violencia, hasta el colorido fresco de Alejandro Otero en las paredes del patio cubierto, antesala del Aula Magna. El documento fílmico muestra a la Universidad – Alma Mater – en su serena luz de conocimiento y humanismo, y denuncia también la violencia que nace del odio y del dominio del poder por encima del cosmos: orden y armonía del espíritu.
Nadie sabe si esa bruma que aprecian en el movimiento es la nube tardía del verano seco, o es la explosión de las armas sobre estudiantes y todo aquel que pase cerca. Los policías están armados de odio cuando apuntan al joven que se oculta detrás de un árbol, y gritan y maldicen y avanzan sin pausa hacia un lugar cualquiera. No tienen plan de ataque, sólo la orden de atacar. 
La hora de visitas ha terminado y la madre cuenta que ha visto reaccionar a Cora de su inmovilidad e inconsciencia. Sube el tono de la voz porque los disparos de la televisión llegan a la puerta de la sala, o así lo percibe ella.
 Se pondrá bien.
También algunos médicos confirman que Cora parece haber tenido un despertar de la consciencia, ya en varias ocasiones. Pero no dura mucho y vuelve al sueño y a la respiración pautada y sin alteraciones. Entre ellos tratan del estado de salud de la paciente y se dicen que son reacciones físicas involuntarias y que en ningún momento ha recuperado la consciencia. Lo dicen a los parientes cercanos de Cora, no a la madre.
Habían disminuido los ataques policiales a la hora del mediodía. Los cuerpos caídos aumentaban la tragedia y continuaba la arremetida a pedradas de los estudiantes y muchas personas que acudían en su apoyo. Todo parecía apaciguarse salvo la angustia de Cora moviendo el brazo, abriendo los ojos como queriendo decir algo.
En el atardecer de ese día de convulsión y dolor, está la joven estudiante en la sala de cuidados intensivos, despegada del caos en la ciudad universitaria. Se ha movido y sus ojos han buscado la luz de la lámpara como única orientación. No escucha las noticias que transmiten los medios audiovisuales, y no sabe qué le ocurrió ni lo que sucede en la universidad, cerca de ella, de su Hospital Universitario donde ha aprendido mucho del ser humano.
Y es ya noche cuando Cora se sienta en el borde la cama y se quita las sábanas. Hace el intento de levantarse pero está débil y no sabe cuál es el lugar de su blanca prisión, durante días en los que no tuvo conocimiento de nada ni a nadie reconocía. Los enfermeros guardianes la ven con sorpresa y alarma y siguen sus movimientos: el rostro ha tomado color, los ojos ahora pueden ver y miran hacia el techo iluminado, como bajo el efecto de una alucinación, ya limpios del velo que los cubrió por tanto tiempo. Se acercan más los enfermeros, atentos a la joven mujer que no debe hacer ningún esfuerzo; pero ella se quita  bruscamente el aparato que la auxilia para respirar, y en su boca de juvenil belleza aparece una sonrisa de triunfo y alegría. Casi no puede hablar, ella lo sabe ahora, pero se escucha su voz grave y profunda, como una oración pronunciada con recogimiento en el templo, y dice que la violencia cesó y que el rector de la universidad ha declarado la terminación del conflicto. Esas pocas palabras, pausadas y claras. Los enfermeros callan pero no comprenden.
El orden se ha impuesto y todos regresan y abandonan el campo de batalla, donde algunos han muerto y quedan otros heridos, todo regado de pólvora y balas y piedras y ruina; de sangre y de llanto.
Cora está sola.
Una sensación de sosiego llega a Cora en su espíritu confuso. La invade una exigua y serena paz que no le basta, y por eso la seguirá conquistando cuando salga del Hospital Universitario.

Caracas, 18 de junio de 2009

El Autor es Abogado narrador y ensayista venezolano. Meimbro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela

 
Fernando Yurman: "La identidad suspendida" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carmen Cristina Wolf   
Domingo, 21 de Junio de 2009 01:17

El psicoanalista y ensayista Fernando Yurman (1945) nos sorprende de nuevo con su más reciente obra, La identidad suspendida, editado por Alfa en 2008. Ha publicado  textos y libros vinculados al arte y la cultura, entre ellos, Metapsicología de la sublimación (1992); Lo mudo y lo callado (2000); La temporalidad y el duelo (2003); Psicoanálisis y creación (2002). Con experiencia clínica y docente en Venezuela y Argentina, dicta cursos y conferencias sobre arte y psicoanálisis y publica en diversos medios nacionales y extranjeros.

Sobre La identidad suendida escribe Manuel Llorens en el Papel Literario de El Nacional del 20 de junio de 2009: 

…”la recolección minuciosa de huellas, el trato cuidadoso a través de la palabra, la variedad de materiales con que urde la trama y la originalidad de algunas de las propuestas que adelanta, hacen del libro una nueva referencia fundamental para pensar en el tema de la identidad venezolana, así como un ejercicio de lectura lleno de delicias.”

Este texto contribuye a entender el fenómeno social venezolano y su mirada plena de agudeza abre nuevas discusiones y puntos de vista a lo que ha sucedido y actualmente ocurre en nuestro país, donde “lo providencial y heroico sustituye a la ley… a falta de padre, el patriarca, a falta de instituciones, la frase grandilocuente”.

      * Fernando Yurman es integrante del Círculo de Escritores de Venezuela

 

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